Se sabe que el número 13 es considerado de mal agüero. Eso no pareció importarle a Eduardo Brizuela del Moral quien decidió que el 13 de marzo Catamarca debía elegirle un sucesor o reelegirlo a él.
Pero más allá del persistente, anormal e injustificado miedo al número 13, las noticias que llegan desde el ámbito nacional sobre la dificultad para confeccionar un buen padrón para las elecciones internas abiertas y obligatorias del mes de agosto, hacen dudar sobre el padrón con que los catamarqueños elegiremos nuestras autoridades provinciales el 13 de marzo.
En el marco de los tironeos que mantiene la influyente jueza electoral María Servini de Cubría con sus superiores de la Cámara Nacional Electoral, ayer se despachó con una revelación que preocupa. "Por más que nos apuremos y pongamos la mejor voluntad, no vamos a llegar, es imposible", reseñó la magistrada al retomar las actividades luego de diez días de vacaciones. En tal sentido, aclaró que no se trata de medios estrictamente: "Por más que me den cien computadoras, por más que haya gente contratada, no hay tiempo, no llegamos", señaló la Jueza Electoral, para quien hay millones de cambios de domicilios que deben incorporarse como modificaciones, ante lo cual admitió que "hay una serie de dificultades" para aplicar la ley electoral nueva, sobre todo en algunas provincias.
En nuestra provincia, es sabido que la política de construcción de nuevas viviendas por parte del Estado movilizó de un lugar a otro de la provincia, fundamentalmente del sur al norte de la Capital y desde los departamentos del Valle Central hacia ésta, una gran maza de ciudadanos que difícilmente regularizaron sus domicilios.
En los hechos esa irregularidad en materia del asentamiento legal de sus nuevos domicilios se traduce en una seria complicación a la hora de votar. Miles de ciudadanos viviendo en la actualidad en lugares distantes de donde aparecen registrados y empadronados, directamente no votan en los días domingo de elección.
Por ende, no se trata solamente de un miedo injustificado por el número 13, que originaria y mitológicamente se atribuye a que hubo 13 personas en la Última Cena (Cristo y sus doce discípulos), sino a que muchos catamarqueños tendrán serios problemas para votar el día elegido por el primer mandatario; salvo que en nuestra provincia se garantice que los padrones estarán depurado convenientemente.