El miércoles por la noche se vivieron en la Quinta de Olivos momentos de gran tensión. La Presidente presidió una reunión con las autoridades de la Aduana, encabezadas por la directora del organismo María Soimara Ayerán.
Es que para ese entonces, la primer mandataria ya había sido alertada por el canciller Héctor Timerman sobre el fuerte impacto contra el gobierno del caso del tráfico de cocaína a España de los hermanos Juliá. Asesorado por la ex directora de Aduanas, Silvina Tirabassi, el canciller supo que la droga se había cargado en la Argentina en el lujoso Chanllenger 604, y habían fallado todos los controles aduaneros.
Por estas horas se discute si el cargamento se hizo en Ezeiza o en Morón pero casi no quedan dudas de que el avión partió con la droga desde el país.
El caso podría hacer descender aún más las malas calificaciones reservadas que tiene el país en materia de controles aduaneros, explicó el canciller.
Lo que no se hizo en esta caso fue lo que en la jerga aduanera se denomina “fondeo”. Esto es una revisión a fondo de la aeronave antes de su partida, que habría sido desde el aeropuerto de Ezeiza. “Era tan grande la cobertura política de los Juliá que directamente llevaron la droga en paquetes, una verdadera locura”, afirmó una fuente aduanera.
Es que según explicó la fuente, en este tipo de tráfico, lo usual es contratar “perejiles” para que viajen como “pasajeros” con sus propias valijas declaradas llenas de droga. Así si los descubren ellos pagarán por la culpa, y no los pilotos del avión, que ahora se quedaron sin coartada judicial para eximirse de culpas. “La imprudencia de los Juliá habla de la impunidad con que se manejaban”, agregó la fuente.
Como la Argentina arrastra un pésimo historial en la materia y en el exterior no confían en las autoridades locales, al parecer el caso estalló porque desde España se decidió no avisar al país que el avión estaba bajo observación policial. “Ya no nos avisan, porque cuando lo hacen acá se desactivan los embarques”, agregó la fuente.
Rudy Ulloa complicado
Como sea, el caso volvió a poner en la picota las oscuras relaciones de Rudy Ulloa y su protegido el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray. No es la primera vez que este ex cadete de Néstor Kirchner convertido en multimillonario empresario de medios, se ve rozada por escándalos del narcotráfico.
Es que el número dos de la Aduana, el subdirector General de Operaciones Aduaneras Metropolitanas, Daniel Santanna, llegó al cargo por recomendación de Rudy Ulloa y aparece como uno de los responsables de las fallas en este operativo.
Incluso, un familiar de Santanna habría sido investigado en la causa del tráfico de efedrina, ya que se lo vincularía con el contrabando desde la ruta 14 que lleva a Paraguay, sobre todo el tráfico de CD vírgenes, que al parecer era la principal actividad comercial del denominado rey de efedrina, Mario Segovia, con quien incluso habría escuchas.
El caso también salpica al eterno titular del gremio aduanero, el menemista Carlos Sueiro, ya que la actual directora General de Aduanas, María Ayerán, llegó al cargo por recomendación de este jefe sindical.
En el aeropuerto de Ezeiza aparecería complicado el segundo de Andre Muñoz, la eficiente directora de la aduana local, que ya no soportaría más las presiones que recibe y las intromisiones desde afuera de Carlos Mechetti, su antecesor en el cargo que estuvo preso por contrabando, luego que se descubriera en su casa más de 800 mil dólares.
Fuente: La Política Online