Por el lado del radicalismo, el obstáculo más fuerte lo plantea Alejandro Páez, concejal de la CPR a quien le cabe el valor agregadísimo de haber desafiado y enfrentado a la mismísima convención radical, que es lo mismo que decir a la boca del lobo feroz, en donde fue víctima de insultos e improperios acaso merecidos, acaso no tanto.
Su pecado fue el de pensar independientemente del “stablishment” y así le fue.
Hoy le toca conducir legalmente un partido que no tiene la más mínima chance de ganar alguna elección. Es una molestia para la ortodoxia y para bajarlo hay que pensar en una alternativa que los radicales no pueden encontrar ante la desaparición de Scaltritti, la nula credibilidad de Bustamante, la inexistencia política de Alcira Moreno, la presencia del comité paralelo – que aunque lo nieguen…¡Es paralelo!- y el fantasma de los autoconvocados anti mineros rondando por el aire enrarecido de la UCR al haber “ayudado a Páez a ganar la interna”, según sus propios argumentos.
Ante ese cuadro de situación el peronismo orgánico ha elegido ya sus candidatos y ni los mismos militantes que los votaron quieren votarlos ahora aduciendo que no responden al perfil que Andalgalá necesita ahora. Para colmo de males, ninguno quiere renunciar para hacer posible la alianza para el Frente para la Victoria Al menos es lo que a diario se escucha en los mentideros convertidos en oráculos celestes, aunque nada tengan que ver con Oscar Castillo y los celestosos que lo siguen en esta ciudad.
En saadismno prácticamente ha desaparecido o al menos ha quedado reducido a su mínima expresión por lo que en este nuevo tiempo electoral no significa nada más que un nombre y un mito que se diluye.
En el Frente para la Victoria se sabe que el hombre fuerte es José Perea que ha logrado quitar “la llave de la Rosada” al concejal Edgardo Bernal para convertirse en excluyente referente del gobierno nacional en Andalgalá. De ello no hay dudas pero se especula mucho acerca de si, Perea va por la re re o Perea no va por la re re. Hasta que eso no se resuelva, nada pueden hacer los dirigentes porque no están ubicados en la “casa del medio” y necesitan de los votos del actual intendente.
A pesar de todos estos intríngulis se barajan varios nombres como posibles candidatos del FPV. Entre ellos, además de Perea, a los empresarios Daniel Romero y Miguel Morales que podrían cerrar, pero aún no cierran del todo.
Andalgalá es el escenario de una danza frenética en procura de lograr el sillón de Lafone Quevedo que esconde intereses políticos, económicos, sociales y culturales, y sería muy bueno que quien quiera que sea el que llegue, sepa asumir la responsabilidad que le compete en el rol de conducir a un pueblo atormentado por la perversidad y el abandono del gobierno provincial de Brizuela del Moral, del quien se avergüenzan hasta los más conspicuos dirigentes comprometidos con el pueblo.
Lo que los andalgalenses no deben olvidar es que en estas elecciones, el electorado se polarizará en dos opciones únicas, históricas e ineludibles: minería si o minería no.
Es nuestro anhelo que gane el mejor, el que tenga real compromiso con esta comunidad, el que detente la capacidad intelectual, moral y práctica para articular con todos los sectores.
Nosotros trabajaremos para ese hombre.