Del no rotundo a la intendencia, al si en respuesta de pedidos forzados

Hace unos meses, Martha Grimaux utilizó las estructuras del Estado para negar que aspirara a ser  intendenta. En Facebook alguien había creado una cuenta donde presentaba esa ambición.
lunes, 24 de enero de 2011 00:00
lunes, 24 de enero de 2011 00:00

Avatares de la política local, mediocre como es, la ubican hoy como la segura candidata oficialista a quedarse con ese premio, pero para justificarlo se recolecta “apoyos” de indigentes de todo calibre.

Hace unos meses, opositores internos a la mayordoma de la UCR, Marta Grimaux de Blanco, crearon una cuenta en Facebook, presentándola como candidata a intendente por la Capital. De inmediato, la dirigente radical se encargó de desmentir semejante pretensión a la vez que intimó a los responsables del sitio para que de inmediato bajen esa malintencionada página.

Pero circunstancias increíbles de la magra política local la ubican a Marta Grimaux de Blanco como la precandidata más segura a quedarse con esa candidatura. Es que luego del enaltecedor portazo de Ricardo Guzmán a la re-re en la intendencia, el FCS se quedó sin candidatos serios para el principal distrito electoral de la provincia.

Y como dice la sabiduría popular, que en el país de los ciegos el tuerto es rey, la Grimaux, a pesar de sus condiciones aparece hoy como la mas seria candidata a quedarse con el regalo, porque sus oponentes del momento no tienen su padrino, ni Luis Fadel, ni Pedro Casas ni nadie.

Pero semejante regalo político obliga a que el movimiento renovador de la UCR lo justifique con apoyos exagerados, que bien vistos fácil es advertir que son truchos (entiéndase por truchos, los apoyos falsos, forzados y los poco serios).

Es cierto, este tipo de “apoyos” parecen estar de modo en este tiempo y los exhiben todos los aspirante a cualquier cosa en el oficialismo. Supuestamente los brindan desinteresadamente empleados del interesados, receptores de sus dadivas, asociados a cooperativas que si no firman se quedan sin esas changas con las que sobreviven, familiares y amigos personales. Vergonzoso.

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