Andalgalá, de hecho plantea una realidad muy especia y muchos no quieren o no pueden entender que lo que aquí se votará no es otra cosa que la aceptación o el rechazo a la actividad minera como motor de desarrollo de los pueblos. Los sectores políticos parece que si porque es evidente que hay candidatos pro mineros y candidatos antimineros y un padrón de casi cinco mil desocupados que esperan el milagro del trabajo para dejar de morirse de hambre.
Si, una semana especial porque se especula que ahora comenzarán a definirse algunas cuestiones que mucho tienen que ver con la triste realidad de este departamento, entre esas cosas que deberán definirse, están los nombres de los hombres, que se desgastan en una danza frenética de precandidatos y pretenciosos, de empresarios y militantes; de roscas y enroques que son casi lógicos en estos procesos sociales.
Varios nombres de mencionan, pero el que se escucha con mayor sonoridad es el del empresario Miguel Morales que según algunas encuestas domésticas “tiene el perfil exacto de lo que Andalgalá necesita ahora: juventud, militancia, arrojo, temeridad, poder de decisión y claridad en el pensamiento de lo que se debe hacer en Andalgalá, hoy.”
De todos modos, la semana recién empieza pero ya se avizoran vientos de cambio. Solamente anhelamos que esos cambios sean para beneficio de la comunidad que, harta de ser abandonada por el gobierno de Brizuela del Moral y su corte de los Milagros, sea reivindicada como pueblo soberano que se asienta sobre una inconmovible plataforma de cultura y tradición.