Por caso, en Catamarcactual se le consulta a los lectores ¿A quién prefiere como candidato a gobernador del FCS? Los nombres propuestos son dos, el del intendente Ricardo Guzmán y el de Brizuela del Moral. Los resultados, sin filtro alguno, son contundentes.
Hasta ayer, sobre más de 500 “votos” electrónicos, más del 61% de los voluntarios apoyaban la candidatura de Guzmán; en tanto que el súper candidato radical y de los multimedios locales apenas lograba el apoyo de 38% restante.
En otra consulta a lectores, en este caso en El Esquiú.com, la mala performance del primer mandatario es similar. Allí se les consulta a los lectores si están de acuerdo con que Eduardo Brizuela del Moral se postule para un tercer mandato como gobernador.
Hasta ayer también, los resultados eran contundentes. Entre las cinco opciones para votar, dos a favor (Sí, porque la Constitución provincial lo permite; Sí, porque realizó una excelente gestión en sus dos primeros mandatos) y las tres en contra (No, porque no es sano para las instituciones; No, porque sus gestiones no fueron buenas; No, porque debe dar lugar a nuevos dirigentes y no eternizarse en el cargo), los resultados no podrían ser peores.
Totalizando, sobre un total de de 291 “votos” electrónicos, el 71,77% se pronunciaba en contra de la re-reelección de Eduardo Brizuela del Moral; en tanto solo cosechaba el apoyo del 27,21% de los participantes.
Es cierto, este tipo de consultas a la ciudadanía carecen de rigor científico, fundamentalmente porque allí se expresan voces de ciudadanos que cuando votan en las urnas no lo hacen a cambio de un bolsón o como respuesta funcional a la amenaza de perder el beneficio de un plan o un empleo temporario. En realidad pocas veces, muchas voces se expresan tan libremente.
Igual de cierto es que el operativo clamor que muestra una versión mejorada de la re-re continuará, aunque insistimos, no suma a ninguna persona notable o independiente de las muchas que hay en la provincia, y solo se limita a resaltar el apoyo incondicional de funcionarios que dependen de una u otra forma de la imagen del primer mandatario para mantener su buen nivel de vida actual.