El intendente y candidato del oficialismo Gustavo Roque “El Gallo” Jalile hizo circular fotografías de un encuentro que mantuvo con el gobernador Eduardo Brizuela del Moral, el senador nacional Oscar Castillo, algunos senadores del bloque del FCS, más algunos ministros del Gabinete, para respaldar su porfía electoral.
Más allá de que ni siquiera estuvieron todos los ministros del Gabinete de Eduardo Brizuela, faltaron aquellos con quienes Jalile se granjeó una mala, muy mala, relación durante los últimos 8 años; sin ir más lejos, hace apenas una semana, el candidato Jalile se quejó en los diarios que a él le retaceaban fondos para pagarle a los jóvenes beneficiarios de ese plan de promoción del empleo que se lanzó días antes del 13 de marzo. Ahora, las vueltas de una vida política agitada lo ubican en una instancia electoral, la demora en la transferencia de los fondos lo afecta más que la renuncia de Marina Andrada y la resolución de Cámara Electoral Nacional impidiéndole pegar su boleta a la de Alberto Rodríguez Saa.
Pero lo que más ruido hace en el mundillo político, sobre la orfandad política Jalile, de su aspiración de llegar al Congreso Nacional, es la falta de actos programados en el interior provincial, fundamentalmente en las intendencias donde el FCS gobierna, al menos hasta el 10 de diciembre.
No son muchas las actividades en Tinogasta, Fray Mamerto Esquiú, Icaño, Fiambalá, Belén o Huillapima, municipios donde mandan referentes políticos del oficialismo y que se calcula, disponen de una caja donde echar mano; no hablemos del resto de los distritos del interior provincial, donde habrá militancia dispuesta a trabajar por la candidatura, pero faltan recursos. Sin fondos, a beso puro, no son muchos los políticos catamarqueños que salen a la calle.
Gustavo Roque Jalile mantuvo desde diciembre del 2003, una actitud beligerante con todo el oficialismo brizuelista; con funcionarios de primera, segunda y tercera línea, con todos. Recién aplacó el espíritu en agosto pasado, cuando se confirmó su porfía electoral; esa actitud de años, evidentemente, está teniendo una respuesta ahora, que no es la mejor para sus intereses claro. Lástima.