Cómo el dinero de los pobres va a parar a manos de los poderosos

Días pasados se difundió una noticia aparentemente intrascendente referida a la entrega de subsidios para pequeños agricultores que realizó el candidato a diputado nacional por el FCS, Gustavo Jalile.
jueves, 20 de octubre de 2011 00:00
jueves, 20 de octubre de 2011 00:00

Refería la entrega de subsidios por $96.400 por parte del municipio de Valle Viejo a las empresas Agropecuaria del Norte y Laguna Verde, que tienen como apoderado es el ex funcionario radical Luis Mazzoni quien, en tiempos que Jorge Grecco conducía las finanzas provinciales, revistaba como privilegiado asesor.

Este dinero no salió de las arcas municipales, sino del ministerio de Agricultura de la Nación, quien firmó convenios de promoción agrícola con distintas intendencias del país, entre ellas la de Valle Viejo.

Hasta allí todo puede parecer normal. Que se entreguen subsidios para incrementar la producción olivícola en una provincia que pretende despertar su agricultura, hasta puede parecer una buena noticia. Sin embargo, la realidad es bien distinta y tiene todas las características del “tongo”, de la trampa, como cuando Barros Schelotto se revolcaba en el área rival simulando infracción.

Las empresas son de Zitelli

Vamos al grano. Las empresas beneficiadas con el subsidio, Agropecuaria del Norte y Laguna Verde, pertenecen al empresario Silvestre Zitelli que, desde el año 2008, cuenta con los servicios de Luis Mazzoni como apoderado de sus negocios relacionados con la agricultura y la ganadería.

Conviene aclarar que el propietario del diario El Ancasti no solo maneja estas dos empresas “casualmente” ayudadas por el Estado. Son numerosas las sociedades anónimas que, con el concurso de diferentes testaferros, ha logrado conformar alrededor de la actividad periodística, la agricultura y ganadería o los negocios inmobiliarios.

Por supuesto que la descentralización empresaria tiene objetivos claramente orientados a realizar la menor cantidad de tributos al Estado y, lo que es peor, sus múltiples tentáculos apuntan siempre a sacar ventajas del propio Estado, lo que fue una constante en la vida del ahora multimillonario empresario.

Entonces, que quede bien claro, la entrega de subsidios no fue “una noticia más” dentro del fárrago informativo. Fue un “arreglo” espurio, como lo explicaremos más adelante, con fachada de noticia. Tampoco fue Mazzoni el beneficiario, como expresaron los diferentes medios, sino su actual jefe Zitelli y estrecho amigo de su ex jefe, Jorge Grecco.

Alguien que no conozca los trasfondos podrá decir, cándidamente, que estos entrecruzamientos “son cosas de la política”. Pequeñas menudencias de la gran fiesta que, por años, animó el Frente Cívico y de la que Zitelli participó como actor privilegiado a cambio de hundir al peronismo a través de su diario El Ancasti.

Pautas publicitarias por montos que asombrarían a grandes editores, diferimientos impositivos a granel para sacar ventajas con dineros públicos; arreglos subterráneos para capturar ocupación hotelera y tantos otros negocios con el Estado jalonaron la carrera de Zitelli. Es dueño de hacerlo y vale su astucia para tejer, a partir de las extorsiones periodísticas, su red de contactos. Pero esto de tomar dinero de los pobres y quedárselo  sin siquiera ruborizarse es demasiado. Habla de bajezas morales impropias de una persona de bien.

Agricultura familiar

El dinero que partió de la Nación y, por distintos conductos, llegó a los bolsillos del empresario Zitelli, pertenece a un programa implementado por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para favorecer pequeños emprendimientos de carácter familiar.

Para ello, oportunamente, se creó un Registro Nacional de Agricultores Familiares que especifica quiénes pueden tener derecho a recibir subsidios para  promocionar pequeñas actividades agrícolas que, por supuesto, no guardan relación alguna con las millonarias inversiones del empresario representado por Luis Mazzoni.

Veamos algunos de los objetivos y posibles beneficiarios del plan nacional de agricultura familiar.

● Brindar a los Agricultores Familiares una identificación genuina como tales, que les facilitará acceder a las políticas que se implementen.

 â— Contar con un padrón de Agricultores Familiares. Este padrón permitirá agruparlos en diferentes categorías, según sus condiciones y necesidades, a los fines de diseñar y facilitar la implementación de políticas diferenciales.

 â— Contar en forma oportuna y permanente con información fehaciente, confiable y actualizada de todos los potenciales destinatarios de las acciones y servicios que el Estado disponga para el sector de la Agricultura Familiar (AF) en todo el país.

 Estos datos cuantitativos y cualitativos sobre la estructura del sector de la agricultura familiar permitirán al Estado construir otros indicadores de interés para el sector: socioeconómicos, ambientales, de sustentabilidad de la producción agropecuaria familiar y de los recursos naturales, como así también para estudios específicos. Del mismo modo, las organizaciones de productores podrán contar con información para diseñar y desarrollar estrategias de fortalecimiento y acciones que mejoren la vida de los productores que las integran.

 Quiénes pueden registrarse

El concepto amplio de “agricultura familiar” comprende las actividades agrícolas, ganaderas o pecuarias, pesqueras, forestales, las de producción agroindustrial y artesanal, las tradicionales de recolección y el turismo rural.

La expresión agricultores familiares incluye a lo que se nombra en distintas provincias o contextos como pequeño productor, minifundista, campesino, chacarero, colono, mediero, productor familiar y también los campesinos y productores rurales sin tierras, y las comunidades de pueblos originarios.

Según el FoNAF la agricultura familiar es una “forma de vida” y “una cuestión cultural”, que tiene como principal objetivo la “reproducción social de la familia en condiciones dignas”. Algunas características que diferencian a los agricultores familiares:

● la gestión de la unidad productiva y las inversiones en ella realizadas son

hechas por individuos que mantienen entre sí lazos de familia.

● la mayor parte del trabajo es aportado por los miembros de la familia,

● la propiedad de los medios de producción (aunque no siempre de la tierra)

pertenece a la familia.

● la transmisión de valores, prácticas y experiencias se realiza en el interior

de la familia.

La unidad de registro son los Núcleos de Agricultores Familiares (NAF). Según la Res. 255/07 los NAF son la persona o grupo de personas, parientes o no, que habitan bajo un mismo techo en un régimen de tipo familiar; es decir, comparten sus gastos en alimentación u otros esenciales para vivir y que aportan o no fuerza de trabajo para el desarrollo de alguna actividad del ámbito rural. Para el caso de poblaciones indígenas el concepto equivale al de comunidad.

O sea podrán inscribirse familias/hogares de productores agropecuarios, forestales, pescadores y/o con actividades artesanales, agroindustriales o turísticas cuando estas utilicen recursos de origen agrario, sin importar si el destino de esas actividades es la venta, el autoconsumo o el trueque o si se trata de la actividad principal o una secundaria del hogar.

Conclusiones lapidarias

La letra fría del plan para pequeños agricultores que, además, tienen que conformar un grupo familiar ha sido totalmente desvirtuada. La plata para pequeños o nacientes productores que podrían impulsar el desarrollo familiar, aviesamente, ha ido a parar a faltriqueras empresarias muy poderosas.

Que sepamos, Zitelli no es un pequeño productor, minifundista, campesino, chacarero, colono o mediero. Tampoco se incluye entre los campesinos y productores rurales sin tierras, o forma parte de las comunidades de pueblos originarios.

Frente al destape, posiblemente el zitellismo (es decir el diario El Ancasti y sus mediocres amanuenses legales) salga a explicar que Agropecuaria del Norte y Laguna no le pertenecen. Será otra mentira grande como las que se deslizan en su diario. Por las dudas, nos adelantamos: sus directorios están formados por testaferros, a los cuales conocemos y sobre los cuales disponemos de pruebas. Aparte que la presentación pública de Agropecuaria del Norte, con Zitelli en persona, fue realizada en octubre de 2002 cuando vino a Catamarca el ex presidente Duhalde.

La mayor de las ironías es que, al menos en los últimos dos años, abundaron las denuncias de discriminación contra la Nación, todas ellas apoyadas por un medio de prensa al que ahora se subsidia y que, sin disimulo alguno, fue puntal en la lucha que entabló el campo con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en el 2008. De última, es la misma Nación la que tiene la última palabra sobre cómo se usan sus recursos.

(Nota publicada por el diario digital Catamarcaesnoticia, en su columna editorial “El Aguijón”)

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