Cuando promediaban las 21, y el acto todavía no comenzaba, la espera ya era larga y tediosa, hizo su aparición Marcia Ortiz, la candidata en segundo orden de la boleta kirchnerista, pero que de un tiempo a esta parte se convirtió en la número uno, tal vez porque sus posibilidades de ingresar se fueron convirtiendo en reales, lo que para muchos significa un verdadero triunfazo sobre el FCS.
No ingresó como la mayoría de los popes del nuevo oficialismo que debían renegar con los encargados de custodiar una valla, custodias que inexorablemente debían pedir la autorización del siempre encargado de estas tareas menores, Edgardo Macedo.
Ortiz Correa ignoró ingreso caminando pero por donde se encontraba la muchedumbre que llegó de distintos puntos de la provincia para participar del acto. En medio de esa muchedumbre besó y saludó a todos los que se les cruzaban, sorprendidos muchos por el gesto y la actitud, que contrasta claro con el de otros que simulando el mismo afecto, solo tiraban besos desde el palco.
El mismo gesto tuvo Carlos Prieto; quien ya adentro de ese corralito hizo el camino inverso al de muchos, se salió a pechones limpios solo para saludar a los cientos de militantes y dirigentes que lo saludaban a la distancias o le hacían señas pretendiendo que los hiciera entrar; el se salió para saludarlos a todos y tranquilizarlos a todos.
Los conocedores que advertían la actitud de este contador ligado desde el comienzo a Lucia Corpacci explicaban que es la misma actitud que tiene en todas partes; la misma que tuvo en una cena que le sirvió a amigos en el quincho de los Bioquímicos, muchos de los cuales ocuparan importantes cargos en la futura gestión.
Ah, el que mas aplaudìa y gritaba en medio de la masa peronista era Gabriel Giordani (foto: el sujeto de lentes), actual funcionario en la Subsecretaría de Información Pública y hombre de confianza de Horacio Boucard, quien reparte la pauta oficial.