El caso más notorio es de telefonía celular, que ya está cortado en la mayoría de las áreas, fundamentalmente por el peligro que representa para las empresas prestatarias, el cobro del servicio en la nueva gestión, que difícilmente acepte y reconozca deudas de su administración antecesora.
Con este panorama, en muchos casos el servicio de telefonía celular está habilitado hasta octubre, mes que se facturará y se cobrará en noviembre, es decir antes de fin del gobierno. A partir de noviembre, los celulares corporativos de las distintas reparticiones dejarán de funcionar.
La telefonía fija también pasa por la misma situación, y aquellas áreas que venían arrastrando deudas, estarán a partir de noviembre, sin el servicio.
En otros rubros, como alquiler por ejemplo y otras erogaciones, las empresas proveedoras están intentando cobrar por adelantado, pensando en la dificultad que tendrán para percibir los montos correspondientes al mes de noviembre, una vez que el gobierno del FCS abandone la gestión.