En ese contexto, en Andalgalá deberán producirse necesariamente algunos cambios profundos en cuanto a conducción y metodología de trabajo militante. A partir de diciembre habrá terminado el tiempo de Perea que pasará a la historia, acompañado por todos aquellos que co-gestionaron durante la última década. Si la suerte lo acompaña, ingresará al Senado, que literalmente es un freezer, en lo que a política se refiere.
En ese cuadro de situación, es necesario el recambio generacional y para ello es preciso focalizar a los cuadros jóvenes y prometedores, capaces de pilotear lo que significa el peronismo 2.0, es decir, el movimiento del nuevo tiempo. Andalgalá ha gestado históricos dirigentes que degastaron su quehacer amparados en las estrofas de la Marcha Peronista y siguiendo fielmente el calendario de recordaciones, que no terminan de entender los de “la transversalidad” y a quienes el contexto nacional considera “hechos”, porque acumulan un par de años.
Ha gestando también, la aparición de nuevos cuadros, hombres jóvenes que entienden los rumbos de este comienzo de siglo, y que implícitamente están destinados a protagonizar la historia.
Sería bueno que esos jóvenes no se las crean, y que cuando fuera necesario acudan a esos históricos, en busca de consejo y certero asesoramiento.