El castillismo, a carcajada limpia, disimula su congoja

Si había dudas sobre cómo afecto al castillismo la última paliza electoral que sufrió el radicalismo, todo se aclaró la noche del martes. Oscar Castillo y algunos amigos se rieron a más no poder en la mesa de un bar, pero que nadie crea que burlonamente.  
jueves, 27 de octubre de 2011 00:00
jueves, 27 de octubre de 2011 00:00

Es cierto, Oscar Castillo desempolvó su bicicleta y la usa todos los días; pero para desestresarse, para sacarse la mufa por la derrota catastrófica del domingo, se reunió con amigos el martes a la noche en el bar la Ochava.

Todos lo sabemos, que no se puede pensar con el estómago vacío y la garganta seca; y que quienes se dedican a la política menos pueden practicar lo que los caracteriza, esa disciplina reservada solo a ellos, eso que se conoce como rosca.

Oscar Castillo, líder indiscutido de la próxima oposición, junto a amigos de su sector, Victor Gato Luna, Alejandro Narvaèz, y Tomas Aparicio, se rieron a más no poder hablando de eso que se supone fue una verdadera tragedia electoral para la gran familia radical. Para ellos parece que no tanto o si lo fue, lo disimulan, muy bien.

Se rieron de los candidatos (Jalile, Marcolli), de sus estrategias (pobres, limitadas, infantiles), de algunas ausencias notorias durante la campaña (Brizuela del Moral, el gabinete), y del final de sus ciclos (otra vez, Brizuela del Moral, el gabinete).

La pasaron bomba. Claro, ya liberados de las expectativas electorales, del domingo claro, se ahora dejan ver bares o montados en soberbias bicicletas. Es que les llegó el tiempo de pedalear y mucho.

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