La venganza del militante de la bicicleta (radical)

No le hizo falta pedalear mucho a Oscar Castillo para posicionarse como el único capaz en el radicalismo de encabezar la oposición desde diciembre próximo. Es cierto también que no tiene mucha competencia, apenas lo que queda de Brizuela y el brizuelismo, de quienes se sospecha, con razón, que tienen menos reacción política que un caracol.  
lunes, 31 de octubre de 2011 00:00
lunes, 31 de octubre de 2011 00:00

Después de un largo destierro, Oscar Castillo volvió a dar señales de vida esta semana, o lo que es mejor, o peor, elija Usted amigo lector, a su modo aviso que tiene futuro. Fue por los multimedios locales que solícitos publicaron sus consideraciones sobre las causales del mal momento que le toca vivir al frente cívico, que lleva tres derrotas en apenas meses, todo por culpa exclusiva del gobierno y los funcionarios de Eduardo Brizuela del Moral.

Fue toda una declaración la de Oscar, que recién se bajaba de su bicicleta, a la que no da descanso las últimas semanas. Pareció estar diciendo que con Eduardo Brizuela del Moral se parecen, pero que no son iguales; que si bien comparten algunas cuestiones, como que hay en ambos una idea bastante elástica de lo que es coherencia o que comparten estilos personalistas, vaya novedad: como si todos los gobernadores catamarqueños no fueran bastante personalistas, pero aclarando  que él, Castillo, a diferencia de Brizuela, está vivito y coleando.

Son ellos dos lideres natos del radicalismo catamarqueño, que por un tiempo largo se soportaron por conveniencia, pero que desde la semana pasada, la posterior a la derrota más humillante jamás imaginada, no podrán desde ahora dialogar más, porque anteponen lo que los diferencia a aquello que los podría unir, como podría ser el mal momento interno que vive el partido de Yrigoyen. Lástima.

Ambos, siempre fue así, pero ahora con más razón por cierto, se ven mutuamente como opuestos, y se definen a partir de lo que rechazan del otro, a veces de manera hiriente, a veces elípticamente, de muchas formas. Al castillismo, en eso coinciden con la bronca de toda la clase política provincial, le molesta que Brizuela del Moral sea lo que es, un persona con toda la suerte del mundo, que encima puede darse el lujo de presumir tener las manos limpias porque nunca tuvo que sufrir la etapa de la construcción política. Al brizuelismo, desagradecido, les molesta todo de Castillo, sobre todo que los sobreviva a ellos. Ellos suponían que Castillo ya no respiraba políticamente.

Es otra de las tantas suposiciones equivocadas del oficialismo brizuelista. Poco habitúes a escuchar a los que saben no aprendieron nunca que suponer algo en política es el peor de los errores. Ahora tal vez ya les haya caído la ficha como dicen los jovencitos. Le toca sacar aprovecho de la situación otra vez al kirchnerismo. Es que Castillo es el interlocutor ideal para solucionar algunos de los muchos problemas que se le presentaran desde diciembre al nuevo oficialismo; la Corte, Diputados, Senadores, el Concejo Deliberante y todo lo que vaya surgiendo. Nada cuestionable desde lo político. ¿Quién haría lo contrario?

Que Castillo este enojado como hizo saber, no es ninguna novedad. El, Castillo, desde 2003 a esta parte, siempre estuvo enojado con el oficialismo brizuelista porque esta gente tuvo tanta suerte en la vida que no necesito aprender que el poder se construye con atajos, esos atajos de todo tipo que a él se le reprochan. Una lastima por Castillo; pero lo de Brizuela y su gente es peor, nunca previeron que el destino los volvería a cruzar con Castillo, ahora no jugando a su favor, sino todo lo contrario.

Hablando Castillo en los medios de comunicación sobre cuales cree él son las causales de las derrotas de octubre, agosto y marzo, no solo intenta despegarse para la hora difícil que les toca vivir, sino que también para el futuro.

¡Se habrá reído teniéndose la panza este Oscar cuando Juan Pablo Millán comunicaba por las radios que ellos, los brizuelistas, sabían que el Senador se había entrevistado con Lucia Corpacci en Buenos Aires! Habrá pensado: “ese maquiavelismo de cabotaje que exhibe Juanpi es el que lo condenó al brizuelismo a estar donde está”. Lástima por ellos, por los brizuelistas; Castillo por su lado, se divierte, y mucho.

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