No es nada novedoso que este sujeto procure “arrimarse al sol que más calienta”. Ese sol será—a partir del 9 de diciembre--, el Frente para la Victoria y toda su gente en la conducción de la provincia. Sería ilógico que el individuo se quedara mirando cómo otros empresarios se acercan y/o buscan acomodarse a la nueva situación. Para eso “tiene chapa”, cartel, prontuario, carnet, tarjeta y antecedentes a rolete.
Supongamos que la gobernadora convoca al sector de la producción olivícola. Allí estará el fulano porque figura como “productor olivícola” dado que explota olivares y produce aceite de oliva. ¿Corresponde prohibirle la entrada a una reunión de empresarios con la gobernadora? Por cierto que no. No tendrán más remedio que aguantarlo, soportarlo o –en una de esa-, ignorarlo o ningunearlo.
Lo mismo ocurrirá el día que se convoque a hoteleros, empresarios periodísticos, de la construcción, de la vitivinicultura y de las aguas corrientes.
De alguna manera pareciera que le asisten ciertos derechos a concurrir aunque lo que verdaderamente le interesa seria “estar”, “participar” “ser”, “dirigir”, “mandar”.
Pero nos parece que esta vez no va a tener suerte. Lo tienen muy “junado” y el inocultable esmerilamiento ocurrido en su escaso prestigio (¿?) le quitan posibilidades de todo tipo de acercamiento. Ello, sin mengua de que huyan de él como de la peste.
Nos parece que, si de verdad, se viene “el gran cambio” con la doctora Lucía al timón, hay ciertos elementos que deben desaparecer de la escena. Borrarse, exiliarse, desaparecer del mapa catamarqueño y para siempre.
Salvo que puedan exhibir una conducta intachable, enmarcada en la ética y la decencia junto con un accionar de signo positivo para Catamarca. Nos parece poco probable que el sujeto de marras pueda reunir esas condiciones.
En otro orden de ideas cabe señalar que el 12 de noviembre podría ser –para muchos—“un día clave”. Es el día supuestamente fijado para que el futuro ministro de Gobierno y Justicia Francisco Gordillo, presente su equipo a la doctora Lucia Corpacci.
Y póngale la firma: puede haber sorpresas. Agradables para muchos y desagradables para los integrantes de un grupúsculo entre los cuales se halla el dueño del diario de la calle Sarmiento y algún escriba indecoroso de ese medio junto a otros inmorales a los que la nueva gestión puede colocarles “fecha de vencimiento”. Que así sea para bien del medio ambiente.