Conviene hacer la aclaración que la medición de las palabras pronunciadas no significa una valoración cualitativa. El trabajo debe ser tomado solamente de modo cuantitativo, por cuanto el trabajo legislativo no se mide solamente a partir de los discursos en el recinto. Estará aquel que tenga un poder de síntesis suficiente como para dejar bien sentados su pensamiento e ideas con la mitad de palabras que aquel que necesita discursos extensos en los que tal vez ni siquiera logre dejar claro su razonamiento.
Así las cosas, entre los dos diputados nacionales por nuestra provincia próximos a abandonar sus bancas, al menos en el último periodo legislativo contabilizado, el 2010, María Julia Acosta habló más que el brizuelista Raúl Paroli. La kirchnerista pronunció 3.177 palabras, contra 2.809 del peronista converso al radicalismo.
Lo que si el trabajo muestra el nivel de participación en los debates de los legisladores y deja al descubierto a más de uno que con el correr de los años ha tomado el hábito de pasar desapercibido.