El Dr. Arturo Aguirre, titular del mismo, no hizo más que exacerbar los ánimos y provocar la absurda violencia de “pobres contra pobres” como muchas veces se pretende instalar desde la perspectiva de las más perversas patronales para descalificar la legitimidad de las demandas obreras.
Y lo que es más grave es que el apologético mensaje de Aguirre llegó en medio de una convocatoria a la conciliación obligatoria, cuando ambas partes deben abocarse al diálogo en buscar de encaminar un acuerdo para el diferido en cuestión.
En un momento en que debió preservarse la elemental convivencia y la necesidad de un diálogo maduro entre las partes, como mandaría el más primario sentido común, el Dr. Aguirre, máxima autoridad de la OSEP, manda a “pegarles con un palo” a quienes, necesaria y obligadamente, son su contraparte en el litigio.
Una aberración por donde se la mire, sobre todo desde la observación de la vida en democracia, y una flagrante demostración de intolerancia, propia de los gobiernos autoritarios como en otros tiempos sufrieran Catamarca y el país en los mal dados días de las dictaduras, aquí siempre heredados por civiles genuflexos (sirvientes de los explotadores y verdugos) como ocurriera en las épocas de Onganía o el sangriento “proceso” de Videla y compañía.
Para aclararlo, al Dr. Aguirre no se le ocurrió mejor idea que citar una improbable antigua tapa del diario “La Voz del Interior”, en la que aparecería peleándose con la policía cuando supuestamente él reclamaba por los derechos estudiantiles en la ciudad de Córdoba, señalando que sus dichos no fueron de “pegarle palos” a los dirigentes sindicales de la OSEP, sino que “la gente va venir a pegarles palos” en otro rasgo de la peor cobardía, alentando y transfiriendo la puja sectorial al enfrentamiento entre los afiliados y quiénes son sus prestadores en la OSEP, cuando en realidad unos y otros padecen la misma insensibilidad y idéntico desprecio por parte de la actual gestión Frente Cívico y Social (FCyS).
Por si le faltaran agravantes, Aguirre tildó al delegado laboral de la OSEP, Carlos Noriega, de “vago” al indicar que “está al vicio todos los días y no hace nada”, cuestionándole precisamente su tarea de estar representando a sus compañeros de la obra social.
Aguirre no es el dueño de la repartición, como el gobierno del FCyS no “manda” la provincia a su antojo, sino que debe gobernar y administrar sus bienes e intereses, como los derechos fundamentales de la ciudadanía, respetando la voluntad de la comunidad y atendiendo también las justas demandas de los trabajadores.
Por más que sus dichos hayan sonado a “música celestial” en los oídos de las más inescrupulosas y perversas patronales -alguna periodística-, y hasta servido para “aleccionadores” titulares de prensa, desde las 62 Organizaciones Justicialistas de Catamarca repudiamos las lamentables expresiones del Dr. Aguirre, por autoritarias y tendenciosamente violentas, a la par que nos solidarizamos con los compañeros sindicalistas y trabajadores de la Obra Social en su lucha por nuevas conquistas salariales, y ratificamos la comprensión solidaria del resto de la comunidad catamarqueña, en su gran mayoría componentes de la sacrificada clase obrera provincial.
El Dr. Aguirre es el fundador de los autoconvocados de la salud de Catamarca y el sostén del POLO OBRERO.
Roberto Antonio González Secretario General 62 Organizaciones Peronistas de Catamarca
Enviado por: pedro armando carrizo