Fuerte y clara quedó evidenciada la intención de muchos actores del actual gobierno de quedar lo mejor posicionados para lo que se viene. Y aunque en todos los casos es tragicómico ver semejante conducta, hay algunos de particular patetismo y desvergüenza.
Se puede aceptar, para ser benévolos y generosos con algunos ex colaboradores de la gestión del FCyS que ya están buscando su lugarcito en el proyecto de Lucia, que hay funciones que requieren un desempeño más técnico que la entrega política comprometida. Pero, en otros casos, el nivel de involucramiento y, sobre todo, la defensa casi fundamentalista que hacían del actual gobernador y su gestión contrasta tanto con los humillantes esfuerzos por acomodar el cuerpo, que los deja en un ridículo espectáculo.
El de la foto es Gabriel Giordani , un abogado empleado de la Subsecretaria de Información Publica, ladero del titular del área, Horacio Boucard, a título de asesor, colaborador, secretario o algún membrete inventado. Trabajó en la mencionado área, desde donde Brizuela del Moral intentó (y en gran medida consiguió) controlar la opinión pública y la prensa con la coacción y los aprietes económicos.
No fue solo un empleado de la SIP, como muchos otros periodistas y comunicadores que cumplían la función técnica objetiva de hacer prensa de los actos de gobierno, rol concreto para el que estaban en dicha área. Tampoco se quedó en la devoción chupamedias, estilo de vida de muchos otros que encontraron en la adulación un recurso para permanecer.
Más bien, Giordani fue desde el gobierno, y en su relación con el ámbito de los medios de comunicación y trabajadores de prensa, un activo defensor de la doctrina brizuelista, que no toleraba disensos ni discrepancia en el discurso periodístico.
Defensor de las prácticas extorsivas y caprichosas de Boucard que premiaba o castigaba a los medios con pauta publicitaria, justificó la inquisición a los periodistas que osaban señalar las cosas que desde la gestión de Brizuela del Moral se hacían mal. En varias oportunidades, este Giordani mostró los dientes y sin rodeos se ufanó del poder que ellos decían tener de discriminar a algunos medios, desde lo económico y también desde lo periodístico.
En una oportunidad, y luego de varios episodios tirantes, con roces y peleas en la intentona de conseguir declaraciones del gobernador sobre temas que a este multimedio le interesaban, y que por supuesto estaban censuradas por el gobierno, hubo una audiencia formal en la que periodistas de Catamarcaesnoticia intentaron dialogar con el Subsecretario de Información Pública, para establecer algunas pautas de entendimiento y superar esa etapa hostil de manera civilizada.
Durante más de 4 años los medios de este grupo sufrieron mecánicamente la indiferencia y los desaires del mandatario provincial, que solo contestaba las preguntas previamente arregladas por Boucard y Giordani con “periodistas” que se prestaban al juego, incluidos los de los principales medios. Los de Catamarcaesnoticia y el Canal 5 de Eurovisión, invariablemente, eran maltratados con desplantes y respuestas malhumoradas y sin educación.
Ese fue el planteo concreto ante el titular de la SIP, principal artífice de la lógica del vacío que hizo el gobierno para con éste y otros medios. Fue en esa oportunidad, en el despacho de Boucard, donde Giordani llanamente dijo que el gobernador iba a atender a quien quisiera y que no tenía obligación de hablar con los periodistas de este medio. En tono sarcástico y prepotente, como desempeñaron siempre su función obsecuente y sin dignidad, dijeron que no tenían que respetar ningún principio de igualdad y que así como los medios elegían sus líneas editoriales, ellos elegían a qué periodistas atender y qué preguntas contestar. Una postura descaradamente dictatorial y autoritaria, contraria a todos los derechos individuales y colectivos de igualdad, libertad de prensa, expresión, etc.
Pero esa no fue la única vez que Giordani dejó salir sin filtro su mentalidad prepotente y ostentosa. Porque la discriminación no era solo periodística, y los recursos y herramientas de coacción y compra del discurso no pasaban solo por maltratar a los comunicadores o ignorar preguntas. Sino que iban más allá y avanzaban sobre lo económico.
El gobierno de Brizuela del Moral diseñó un sistema de canje de pauta publicitaria oficial por discurso. Medio de comunicación que vendía su producción periodística editorial cobraba pauta. Medio que criticaba o no aceptaba reproducir el cuento brizuelista de que todo era color de rosa, sufría el castigo. Acá Boucard fue implacable, lo que equivale a decir que fue el autor material e intelectual de una mecánica extorsiva, en la que además filtró cuestiones personales.
El titular de la SIP, máxima autoridad del principal órgano difusionista del Ejecutivo, redujo su función a repartir la pauta con la lógica amigo/enemigo, poniendo en la segunda columna medios con discursos críticos y a quienes no le eran simpáticos según su resentido perfil. Y Giordani defendía ese estilo y hasta reproducía el discurso burlón, displicente y sobrador. En más de una oportunidad o participó de los aprietes o directamente sentenció que este medio no recibiría pauta oficial. Los argumentos, siempre, eran los mismos: que ellos desde la SIP decidían a quién darle y a quiénes no, que mientras el medio criticara al gobierno seguiría la discriminación, desconociendo los verdaderos objetivos de la pauta oficial y los factores de real importancia que deben valer para determinar su distribución.
Pero el poder concentrado que ostentaban, más la personalidad mediocre, débil e insegura, propia de los autoritarios, los cegó y les hizo pensar que siempre iban a tener la manija para seguir doblegando voluntades. Y el 13 de marzo fue un mazazo. Un golpe mortal. Quedaron desnudos, despojados de lo único que les daba relativa trascendencia. Y desamparados huyeron buscando un futuro dentro del único mundo que conocen, la Administración Pública. Incapaces de sobrevivir en la competencia del mercado laboral del sector privado, éstos y muchos otros empezaron a buscar las mil y una formas de quedarse, aunque sea en un rinconcito de la Casa de Gobierno. Así, Giordani consiguió la medalla de oro, el máximo premio al que podía aspirar en medio de semejante desolación: la planta permanente, mientras otros periodistas y comunicadores de la SIP quedaron sin trabajo por la caducidad de sus contratos basura.
Los obsecuentes pocas veces son devotos por convicción, sino que se postran y arrastran por el favor ante el que tiene algo para darles. Así que una vez que su venerado Brizuela del Moral quedó simbólicamente, y en unos días literalmente, alejado del poder rápidamente, muchos, incluido el protagonista de esta historia, se convirtieron al corpaccismo ortodoxo buscando nuevas botas que lamer. Sorpresa y lástima dio ver la asistencia perfecta de Giordani a los actos del FPV, a menos de 6 meses de la caída de su defendido proyecto de gobierno. Su apego a los despachos de la SIP parece tan grande que nada es demasiado humillante, nada es suficientemente hipócrita si sirve para permanecer.
El pasado peronista de su familia parece ser la credencial que exhibe Giordani, quien en las últimas semanas se plantó sin vergüenza en los actos kirchneristas del gobierno ya electo, aunque antes de marzo nunca se lo haya visto jamás en los encuentros de un justicialismo que todavía luchaba para recuperar el poder. Genuflexo, causó pasmo la adaptabilidad camaleónica del asesor de la SIP para buscar un nido caliente.
Su caso seguramente se reproduce por decenas, y en todos ellos el sayo les cabe. Traidores, cínicos, hipócritas y oportunistas. Pero la experiencia de Catamarcaesnoticia con este funcionario bien ameritaba recordar su triste historial. Aunque el tamiz lo deberá poner la gestión electa.
Fuente: catamarcaesnoticia