Zitelli se radicaliza para despegarse del FCS

La crítica incluye vincularlo y nombrarlo al gobernador, lo que antes no hacían, la responsabilidad de las fechorías siempre recaía en los funcionarios. Pero la radicalización llega al extremo de copiar a Catamarcactual. ¡In cre ible!
miércoles, 9 de noviembre de 2011 00:00
miércoles, 9 de noviembre de 2011 00:00

Para aggiornarse políticamente, de modo de poder seguir reclamando las millonarias pautas publicitarias que percibió durante todas los años de gestiones del radicalismo, el empresario Silvio Zitelli y su producto El Ancasti, comenzaron a criticar sistemáticamente al gobierno de Eduardo Brizuela del Moral. La campaña incluye vincularlo directamente al gobernador Brizuela del Moral, lo que antes no hacían, porque la culpa siempre reacia exclusivamente en sus mediocres funcionarios. Fusibles, que le dicen.

En esa campaña debe anotarse la nota publicada en la edición de ayer de El Ancasti, donde dice (textual): “desde sus inicios en 2003, la gestión del gobernador Eduardo Brizuela del Moral se caracterizó por un importante protagonismo femenino, pero lo que pretendía ser una impronta original respecto de anteriores gobiernos terminó generando, en muchos casos, un pesado lastre político. Varias de las integrantes del equipo brizuelista fueron protagonistas de fuertes polémicas públicas y escándalos que impactaron negativamente en la imagen del propio mandatario y de su administración”. El Ancasti incluye en el listado a Torres de Mansilla, Catalina Krapp, Nora Martínez y Marta Grimaux de Blanco.

Respecto de las mujeres que ejercieron funciones en el gobierno de Eduardo Brizuela del Moral, Catamarcactual publicó una nota fuerte hace más de 2 años. Se las tituló “Esa maldita costilla!!!”. Allí decíamos que “No son Nazarena Vélez, Amalia Granata, Cinthia Fernández, Silvia Zuller, Graciela Alfano ni Luciana Salazar, pero viven de escándalo en escándalo. Sus vidas políticas son la demostración más palmaria que el poder es sinónimo de impunidad”. Y en el listado incluíamos a Martha Torres de Mansilla (ex Secretaria y Ministra de Desarrollo Social), Stella Sartor de Zurita (Secretaria Privada de la Gobernación), Catalina Krapp (Secretaria de Estado de Turismo), Nora Martínez (Subsecretaria de Ambiente), Martha Grimaux de Blanco (Senadora provincial), Juan Fernández de Callantes (Secretaria de Deportes).

Puede sorprender el parecido de las notas, que lo único que parecen tener de diferente es la fecha de publicación: la de Catamarcactual data de septiembre de 2009, la de El Ancasti de Zitelli de ayer. La feliz coincidencia con nuestra dura línea editorial nos acarreó un dilema: no sabemos si alegrarnos o preocuparnos, pero lo que si tenemos en claro es que los motivos que recién ahora llevaron a El Ancasti a percatarse del drama que le significaron estas damas a la vida política de Eduardo Brizuela del Moral  son bien distintas a las nuestras.

Todas estas dirigentes políticas ciertamente tuvieron un desempeño penoso en la función pública, pero la responsabilidad política era exclusiva de su benefactor y sostenedor político Eduardo Brizuela del Moral. A Catamarcactual, decirlo, como señalar tantos otros puntos negros de la gestión brizuelista, le costó la persecución que llegó al extremo antidemocrático de negarle la pauta publicitaria que el Gobierno provincial esta obligado para con todos los medios de comunicación. El Ancasti de Zitelli lo dice recién ahora porque en su afán de despegarse del Gobierno de Eduardo Brizuela del Moral, descubre que esta gente que nos gobernó no era tan rubio ni tan ojos celestes como se nos pretendió hacer creer. Además, seguro que una nota tan jugada apunta a congraciarse con la nueva gestión kirchnerista.

Esas, con toda seguridad, son las diferencias entre este humilde medio de comunicación que es Catamarcactual y el poderoso multimedio El Ancasti de Zitelli, a nosotros nada nos acobardó enfrentar las gestiones de Oscar Castillo y Eduardo Brizuela del Moral. Encima con un plus, sobrevivimos tantos años haciendo periodismo crítico que aprendimos a movernos muy cómodamente en la oposición, a cualquier gobierno, al FCS o cualquiera. El Ancasti de Zitelli evidentemente no puede decir lo mismo. Lastima por ellos.

Sea como sea, como buenos catamarqueños que somos tenemos que darle algo de crédito a este ejercicio de El Ancasti y Zitelli para convertirse en opositor, aunque parezca solo un burdo intento por convertirse en altavoz oficial del nuevo gobierno kirchnerista. Claro; quién no sueña con un  periodismo jugado, que no tenga miramiento para remover el estiércol acumulado en la base social por las fechorías de distinguidos ladrones de nuestra sociedad. Lo que si, con toda humildad nos permitimos una advertencia, que a esta posición dignificante las pautas millonarias no le llegan como si les llegan a los que se ubican cuatropié, periodísticamente hablando claro.

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