Termina su gestión José Eduardo Perea que le ha tocado en suerte ser el primer intendente reelecto para un nuevo período y más allá de las diferencias, no puede negarse que en Andalgalá hubo mucho movimiento durante estos últimos ocho años de vida institucional, gracias al fundamental aporte de las regalías mineras.
Hoy, en el proceso de alternancia que vive el país entero, asume la jefatura del Municipio, Alejandro Páez, el hombre elegido por la mayoría de los votantes andalgalenses, quienes a partir de hoy, esperan con impaciencia casi infantil, que se produzca el cambio.
La gente pide un cambio de ideologías, de métodos y de modos de acción. Y pide además, un inmediato cambio de funcionarios que completan el organigrama de la Municipalidad.
A partir de hoy, Alejandro Páez es el hombre elegido para retomar los rumbos perdidos por la sinrazón, un rumbo que incluya a todos los habitantes de Andalgalá para que nadie quede excluido de las grandes decisiones que seguramente habrá que tomar en los próximos años, y fundamentalmente para que todos sientan que son protagonistas de esta nueva historia que comienza hoy.
No se puede negar que Páez encarna muchos ingredientes que lo pueden convertir en el hombre ideal. Juventud, fortaleza, hombría de bien, buenas intenciones, idealismo y sobre todas las cosas, “andalgalidad”, el sentirse parte de esta tierra que lo vio nacer y para la que quiere el mejor y más próspero de sus destinos.
Que no se aísle, que salga a la calle y charle con los parroquianos, que siga yendo a la cancha y a participar del Club Vélez. Que alguna vez se quede en el bar a tomar un café, que siempre es excusa para una charla entre amigos. Que el sillón de Lafone Quevedo no produzca en él, la horrenda metamorfosis de convertirlo en un ser indeseable, sino por el contrario, se transforme en el “pater familiae” que el ciudadano andalgalense necesita y exige.
Que no haga lo que hicieron todos sus antecesores que literalmente desaparecieron de sus lugares habituales, dejando a la gente en inocultable estado de indefensión y orfandad institucional.
No puede, en esta instancia, olvidarse del tema político-partidario porque en él, la historia de Alejandro Páez es realmente antológica. Despreciado y ninguneado por sus propios correligionarios que a partir de hoy sabrán también lo que es el llano, en estos momentos se encuentra en óptimas condiciones de proyectarse y disputar conducción a nivel provincial en el seno del Radicalismo que lógicamente iniciará el proceso de atomización, y por encima de los Castillo, los Brizuela del Moral y los Guzmán que en estos larguísimos veinte años, han hecho tanto daño a la gente de este pueblo.
En ese marco, Andalgalá será un oasis en el inmenso desierto radical y no deberemos extrañarnos que a partir de hoy, comiencen a llegar dirigentes de todas partes, en busca de un poco de agua para calmar su sed.
Es hora del recambio y a partir del lunes 12 de diciembre, la gente mirará con creciente expectativa el edificio municipal para ver alguna señal de ese cambio inmediato que espera.
No obstante todas las especulaciones, desde esta columna auguramos a Alejandro Páez, una fecunda gestión, plena de realizaciones concretas y palpables. Por nosotros, por todos. Lo exige el pueblo que le dio mandato.