Es como si se escribieran para llenar un espacio, o para mostrar al medio preocupado por cuestiones que, en el fondo, no se sienten. De poner las cosas en contexto nada, mucho menos buscar las raíces del problema o brindar sugerencias. También se conforman, no los periodistas sino el propietario, con lanzar un tema para “ajustar cuentas” con alguien, que puede ser un político, un funcionario, un comerciante, un empresario o algún enemigo equis. Por allí ese ajuste se parece muchísimo a las figuras del chantaje o la extorsión.
El otro día, a las pocas horas de haber asumido el nuevo gobierno, presentaron un análisis, ligero y sin bases por supuesto, en el que señalan que los catamarqueños viven con miedo; que los robos, arrebatos y abusos sexuales abundan y que la droga sienta presencia en todas partes.
¿Cuál es la novedad de este planteo que, de sobra, conoce el conjunto de los catamarqueños? ¿Cuántos, en una década por ejemplo, se han salvado de las incursiones rateriles? ¿Quién no sabe que en la provincia se consume la droga en los diferentes estratos sociales?
Para peor, siempre desde la fase declamativa, el remate de la nota dice “Sobre estas realidades deberá trabajar con sumo esfuerzo la administración de Lucía Corpacci. El tejido social está en juego”.
Primero le impone condiciones a quien acaba de asumir. Segundo no presenta ninguna solución o, al menos una iniciativa de participación para frenar los dramas de inseguridad. Tercero: no explica quién es el responsable del actual estado de situación.
Sobre el último punto, por las dudas, lo aclaramos nosotros. El gobierno radical, al que apoyó incondicionalmente El Ancasti en contra del peronismo primero y del kirchnerismo después, es el que permitió que se disparen todos los fenómenos que contribuyen a la inseguridad.
Fomentó la pobreza al producir discriminación entre las clases sociales. Convirtió al Estado en una bolsa de trabajo para los radicales y los demás, por migajas, que se dediquen a hacerle changas a la clase media. Y con la falta de autoridad permitió que la droga se distribuya sin problemas.
Un solo dato para corroborar lo dicho anteriormente: en el año 91, cuando tomó el gobierno el Frente Cívico de Zitelli (recordemos que se trata de un colaboracionista principalísimo de la intervención federal, en acuerdo con Luis Prol), el descubrimiento de una plantación de marihuana o la detención de un abogado por consumo de hoja de coca era una noticia que escandalizaba y duraba en la consideración pública varios días.
De estas cosas, la gran nota de El Ancasti sobre la inseguridad no dice nada. Y en forma graciosa le pide a la gobernadora de hace diez días que solucione semejante quilombo.