Esto escribió Schoklender en su libro de reciente aparición: “Sueños postergados”: \"Cada ministerio debe hacer su propia caja para resolver esos problemas. En el Ministerio de Julio de Vido se recurre a contratos de obras pública truchos, a remodelaciones que se hacen dos o tres veces a precios exorbitantes...\"
Y Zitelli le dio la razón en su espacio editorial del “Cara y Cruz”, en su diario El Ancasti de hoy 17 de diciembre de 2011, donde bajo el título de “Incómodas confesiones”, coincide con el parricida y ex apoderado de las Madres de Plaza de Mayo, en que “algunas de las manifestaciones de Schoklender…refuerzan concepciones arraigadas en el imaginario social”.
Ahora, si para Zitelli –como asegura- las licitaciones son “una mentira” y que de los valores de las mismas “entre el 15 y el 25%...automáticamente tiene que ir como retorno para financiar la política”, por qué no lo denunció antes en su diario de la “ética y la verdad”?. ¿Tuvo que aparecer Schoklender para que Zitelli recién se anime a denunciar estos hechos de corrupción?. ¿O es que él como empresario también lo experimentó a eso de pagar “retornos para la política”, y lo ocultó porque se favoreció con algún “negocio”?.
Es una verdadera pena que un diario tan “independiente y honesto” como El Ancasti, conociendo de estos hechos -con tanta precisión y detalles porcentuales- no haya formulado mucho antes que Schoklender una denuncia al respecto.