Como los zares de Rusia tuvieron a Rasputín, los reyes de Francia a Richelieu, los de Inglaterra a Cromwell y Perón a López Rega, sólo para ejemplificar, esos murmuradores de siempre, que cada vez son más, aseguran que Alejandro Páez tiene también su “asesor de confianza” al que comenzaron a llamar “el monje negro”, porque según ellos, maneja el poder desde las sombras, y su función específica en nada se parece a la que ostenta el intendente.
Por supuesto que son meras suposiciones, producto del estar embebidos de ocio, que los hace suponer que el jefe comunal hace o deja de hacer, según las expresas indicaciones de este personaje que de negro solamente tiene la “morochéz” de su piel que no es tanta, y generalmente viste de claro y transita los lugares a cara descubierta, manejando su pequeño auto en el que veces va el intendente. Al verlos pasar, los comentarios recrudecen y, muertos de envidia institucional, se despachan diciendo esto, lo otro y lo de más allá.
Consideramos que Alejandro Páez puede, a lo sumo tener amigos de confianza y de consulta, pero además es poseedor de un gran poder de decisión, según lo demuestran sus recientes actitudes, por lo que la “teoría del monje negro” deberá ser echada a tierra, simplemente por falta de sustento.