Amargo Brizuela del Moral, hace tiempo había decidido no visitar más la bella Santa María. Nunca se supo bien por qué, pero lo concreto es que hace mucho que no pisaba ese suelo también catamarqueño.
Falto a varios actos y eventos especiales para esa ciudad. No participaba de ningún festejo, ni siquiera por los aniversarios o cuando era visitada por dignatarios de la iglesia católica con influencia en la zona. Pero hace un año exactamente, fue el gran ausente en los actos de festejo de los 300 años de la fundación de Santa María, ausencia que se hizo más evidente por la presencia del gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, que llegó con parte de su gabinete y hasta una banda de música.
En esa oportunidad, el mandatario provincial se disculpó con un escueto comunicado que culpaba a problemas de agenda su desconsiderado faltazo. Por suerte, la inquina parece haber terminado, o por lo menos reducido, porque volvió.
Lo que si los santamarianos siguen dudando con este Brizuela del Moral; así como antes no sabían por qué no iba, ahora no saben por qué volvió, si por la Virgen o la re-re.