Según se supo ayer, el juez electoral de la provincia, Raúl Guillermo Cerda, autorizó la realización de encuestas a \"boca de urna\" a 80 metros de las escuelas. El dato, ciertamente sorprende, porque contrasta con otra medida tomada en contrario por este mismo magistrado.
En marzo del 2009, en oportunidad de la ultima elección general en nuestra provincia, también bajo el control de Cerda, éste ordeno a la Policía dispersar a las personas que llevaban a cabo este tipo de consultas, con la amenaza de que si la actitud se mantenía podían llegar a ser arrestadas ya que se estaba violando una disposición del Código Electoral Provincial.
Aquella decisión, recordemos llamó la atención a muchos, por lo extrema; pero a otros los movió a la critica lisa y llana. Por ejemplo, al presidente de la consultora nacional OPSM Opinión Pública, Enrique Zuleta Puceiro, quien lo acusó a Cerda y a la Policía de ejercer presiones sobre los encuestadores, lamentándose porque era \"la primera vez en 25 años de vida democrática un juez prohíbe la realización de las encuestas a boca de urna\".
Zuleta Puceiro señaló ya en aquella oportunidad que la prohibición rige para la \"difusión de los resultados o proyecciones hasta dos horas después de los comicios\". Ahora, esta medida tomada ayer por Cerda, parece un reconocimiento para el prestigioso encuestólogo y analista político, porque coincide con aquella precaución, la prohibición de dar a conocer datos hasta dos horas después de cerradas las votaciones.