“Que Brizuela del Moral fue el principal responsable”, “que la gente quería un cambio que el FCS no supo hacerlo puertas adentro”, “que la gente le dijo no a la reelección indefinida de Brizuela del Moral”, “que la frase ‘les o guste o no’ utilizada por el gobernador para contraatacar a los K, fue la terminó inclinando la balanza a favor del kirchnerismo”, “que Luis Fadel no era el candidato ideal para pelear y defender la Capital”, “que la gente se animó y cortó boleta”. En fin, todos estos y muchos más fueron los argumentos que integraron el menú que explique la inesperada derrota.
Pero hubo un dato que coincidió en la mayoría de los funcionarios del Frente Cívico y Social (FCS) que hoy concurrieron a sus puestos de trabajo y con el diario en la mano esbozaron un somero análisis de la jornada electoral. Sin querer caer en la inoportuna comparación, muchos dijeron que el triunfo K es el inicio de un “tsunami” que se viene y arrasará con todo y con todos. Otros, con bronca entre los dientes, admitieron que la UCR tardará muchos años en reconstruir el tejido interno del FCS que les permita, a la postre, recuperar el poder político perdido.
Como sea, el nuevo escenario político a partir de diciembre fue el principal eje temático que se pudo escuchar en la mayoría de las oficinas del Gobierno, donde algunos lamentaban, y otros festejaban.