Por eso, no es posible garantizar que sea el Frente Cívico y Social quien asuma el control político de toda la Legislatura provincial, justo cuando Lucia Corpacci asuma su primer mandato como gobernadora de Catamarca.
Como un análisis primario, esta bien decir que desde el 11 de diciembre, la Cámara de Diputados tendrá 21 integrantes que llegaron en las boletas del Frente Cívico, pero ese buen dato del domingo pasado no implica que cualquiera de esas 21 personas acompañen a un mismo aspirante a quedarse con la presidencia del Cuerpo en el futuro.
Si se revisa la lista de los nuevos diputados que resultaron electos el domingo pasado (Arturo Aguirre, Raúl Giné, Asunción Juri, Julio Salerno, Jorge Sosa, Carmen Verón, Jorge Bonaterra, José Eduardo Lábaque, Verónica Rodríguez y Juan Pablo Millán) y se le suma los nombres de los actuales diputados que continuarán con mandato más allá de diciembre (Marita Colombo, Silvina Acevedo, Raúl Guzmán, Rubén Herrera, Cecilia Porta de Salas, Alfredo Gómez, Ricardo Del Pino, Miguel Vázquez Sastre, Silvina Tello, José Sosa), es fácil advertir que son varios los dirigentes, que por distinto motivo, podrían votar en contra de un candidato a presidente radical.
Por empezar, está el caso del dirigente de signo peronista Jorge Bonaterra; está también el caso de Raúl Guzmán, también peronista, y están los casos de Alfredo Gómez, que responde al jalilismo, muy molesto con el brizuelismo y el castillismo, Cecilia Porta de Salas, que responde a nivel nacional a un sector político que milita en el kirchnerismo, y hasta José “Chichi” Sosa, un crítico serio de las prácticas que condujeron al FCS a la derrota, los acuerdos de cúpulas.
Los antecedentes sobre estos enrosques políticos, de dirigentes que a la hora de elegir un presidente de la Cámara de Diputados votan otro distinto al elegido en su bloque, ciertamente no permiten al frente cívico guardar esperanzas por lo que pueda pasar en diciembre próximo.