Si a alguien en la provincia le quedaba alguna duda del importante rol político que juega el juez Raúl Guillermo Cerda, ayer terminó de convencerse. Al realizarse el escrutinio definitivo del departamento Fray Mamerto Esquiú, donde se sabia había dos mesas con los certificados mal confeccionados por las autoridades que trabajaron el domingo, el juez no autorizó el recuento de los votos que contenía la urna para despejar todo tipo de dudas.
Los fiscales del Frente para la Victoria y Primero Catamarca presentaban certificados de escrutinios de la mesa 249 femenina de La Carrera, con resultados que no coincidían con los que informaba la presidenta que trabajo el domingo pasado. Lo más fácil y honorable hubiera sido autorizar el recuento para que nadie sospechara alguna intencionalidad política de Cerda. Pero este último, sin motivo alguno, no autorizó.
En los resultados de la documentación de las autoridades de mesa ganaba el candidato a senador de la boleta del Frente Cívico; pero en las otras perdía, lo que motivaba el legitimo interés de los apoderados kirchneristas para solicitar el recuento delante de todos los presentes. Cerda se negó sin ningún tipo explicación, lo que le valió al FCS mantener una banca en el senado provincial.