Es que las declaración encomiásticas del primer mandatario no se condijeron con lo que vino de inmediato. Pretender implementar el pago del 82% a jubilados y pensionados, que se lo merecen claro, pero que son a quienes se les negó el pago sistemáticamente durante años, justo ahora que tiene los días contados al frente del Poder Ejecutivo, a costa de afectar la gestión del gobierno que lo sucederá, suena a hipocresía pura. Casi tanto como pretender pasar a planta a trabajadores a los que se les negó un trabajo digno durante 20 años.
Es decir, a nosotros, como a cualquier ciudadano provincial, nos invade la pulsión a creer que, lejos de pensar en esos jubilados y esos trabajadores que ellos mantuvieron fuera del Estado, están pensando en otra cosa, no exactamente en esos catamarqueños a los que antes del 13 de marzo sufrían el desprecio del primer mandatario o el orden de prioridades dispuesto por éste durante sus ocho años de gestión: primero los empresarios, segundo las obras y por ultimo los catamarqueños.
¿Alguien puede creer que la sociedad se crea semejante engaño? Eduardo Brizuela del Moral, esta claro, cree que si; tal vez por subestimar así perdió la elección.