A lo largo de las dos gestiones, es decir, 8 años de gobierno, el primer mandatario no pudo revertir las cada vez más deficientes prestaciones de los servicios de agua potable y de energía eléctrica.
Como medidas, estatizó el servicio de agua, rescindiendo el contrato con Aguas del Valle SA y creando Aguas de Catamarca SAPEM; e intervino a la empresa EDECAT SA, operadora del servicio de energía eléctrica. Pero lejos de mejorar, ambos servicios continuaron en decadencia.
Se demoraron, casi inexplicablemente, obras fundamentales, como por ejemplo la construcción de la línea alta tensión de 133 kv San Martín – Catamarca, que recién este año fue licitada. Para suplir el déficit., sólo se atinó al alquiler, y recientemente compra, de generadores que permitan compensar la alta y cada vez más creciente demanda de energía.
En cuanto a obras para ampliar y mejorar la distribución de energía, poco se hizo, o si se hizo, casi no influyó en la mejora del servicio. Un claro ejemplo de esto es la ET de Valle Viejo, que ahí está, sin poder ser usada completamente. Y eso que los funcionarios del Ministerio de Obras Públicas se cansaron de promocionar que mejoraría el servicio ya que se aliviaría la carga en la ET del barrio 9 de Julio.
Si en la Capital el panorama es complicado; ni qué hablar del interior, absolutamente olvidado y padeciendo un servicio pésimo que durante estos ocho años, casi no recibió ninguna inversión.
En materia de agua, el acueducto Pirquitas está parado, y muchas de las obras complementarias ya están dañadas. Actualmente seguimos dependiendo de que los pozos de extracción de agua, o los sistema de rebombeos, no se queden sin energía para tener garantizado la provisión del servicio.
Las pérdidas de agua en la vía pública continúan proliferándose y poco se hace para repararlas; o para cambiar las obsoletas cañerías. Se informó la construcción de nuevos pozos, pero por la dependencia con el servicio de energía eléctrica, pasaron desapercibidos. Sin ir más lejos, en Fray Mamerto Esquiú hace más de 1 mes que están con problemas con el servicio de agua potable, increíblemente por problemas de “turbiedad” a raíz de la crecida de los ríos. Cuesta creer que en el siglo XXI se den explicaciones como estas para justificar la ineficiencia.
En fin, entre las muchas cosas por las que Brizuela del Moral será recordado por los catamarqueños, los servicios públicos seguramente estarán a la cabeza de este triste ranking.