La pobre Diputada, que en las ultimas semanas volvió a recibir la luz publica, tras años de ostracismo, casi desde cuando su pareja fue salpicado en un desaprovechado, sospechoso y poco investigado caso de fondos millonarios mal utilizados para la reconversión varietal para la vitivinicultura, vio frustrado su minuto de fama.
Es que en el mejor momento, unos trabajadores de su querido Tinogasta, de esos aguafiestas profesionales, la reconocieron y le enrostraron el cambio de posición a hace unas pocas semanas atrás, cuando se había negado a apoyar un proyecto para la estabilidad laboral.
Para salir del soponcio, la Tello no tuvo mejor ocurrencia de culpar a la mismísima Cristina Kirchner de los incidentes que se vivían frente al Palacio Legislativo, insinuando que eran organizados por el FPV para generar las condiciones para un traspaso adelantado del poder al nuevo gobierno. Obvio, nada dijo de los punteros del FCS que azuzaban a los trabajadores contratados en la calle Republica.