Pese a la visita presidencial, en ENCATA no pasa nada

El pasado 23 de febrero el Parque Industrial El Pantanillo “se vistió de fiesta”. Hubo “bombos y platillos” como se dice vulgarmente.
domingo, 6 de marzo de 2011 00:00
domingo, 6 de marzo de 2011 00:00

Y no era para menos: ese día la Presidente Cristina Fernández viuda de Kirchner estuvo en la supuestamente recuperada ENCATA, una fábrica de envases flexibles que estaba parada desde hace más de dos años.

Los cincuenta operarios que habían pasado grandes penurias también estaban de fiesta. La fábrica volvería  a funcionar gracias a los técnicos de la Marina que habían venido –supuestamente por orden de la Presidencia de la Nación respondiendo a gestiones de la doctora Lucía Corpacci y del doctor Dalmacio  Mera-, para poner en orden la maquinaria y comenzar con la producción para lo cual y también desde la Nación vendría un camión con treinta toneladas de materia prima.

El Presidente de la institución que se ocupa de recuperar fábricas estaba (¿justificadamente?) eufórico con este nuevo logro.

Es probable que para muchos la recuperación de ENCATA haya sido un acto “para la tribuna”, “para la foto” un simple y remanido  rebusque electoralista al cual –curiosamente-, no asistió el Gobernador Brizuela del Moral, el “dueño de casa”, a saludar a la ilustre visitante que llegaba a estas tierras a “resetear”  nada menos que una fábrica donde se gana la vida medio centenar de personas.

En procura de averiguar en qué estado se hallaban los nuevos niveles de producción, entrevistamos a un operario que pidió mantener su nombre en reserva y nos contó lo que ocurre actualmente en ENCATA.

“Pasamos el tiempo limpiando, barriendo, cortando el pasto…no tenemos nada que hacer”.

¿Y las treinta toneladas de materia prima?

Nos miro casi con lástima, tal vez convencido de que somos demasiado grandes para creer –ingenuamente-, en los cuentos de hadas.

Y sentenció: “En ENCATA no pasa nada…estamos esperando que cumplan lo prometido para comenzar con la producción. Está todo listo pero falta la materia prima o el dinero para comprarla”.

No es aventurado afirmar que hoy, en ENCATA, lo único que se percibe es una gran incertidumbre y nadie arriesga un pronostico sobre el verdadero futuro de lo que fue una pujante industria.

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