Los trabajadores de la Salud fueron los que permanentemente estuvieron a la lucha de combatir la precarización laboral y exigir mejoras salariales y laborales, aunque desde el gobierno provincial nunca dieron las soluciones esperadas.
Paros, manifestaciones y escenarios de continuas protestas fueron la película repetida desde hace años. La precarización laboral, el punto de partida para la lucha, y las ansias de mejora laborales y salariales, el objetivo común de cada trabajador de la Salud.
Ayer el gobernador decretó que más de 2600 trabajadores pasen a planta permanente. Pero en esa disposición, que llevó la firma de Eduardo Brizuela del Moral, no incluía a los trabajadores de la Salud. Se trata de beneficiar a los empleados de Obras Públicas y de la Secretaría del Agua y el Ambiente, y dejar afuera –como un acto casi discriminatorio- a otros que también estuvieron en la lucha.
Está claro, y nadie podría pensar lo contrario, que todos los trabajadores merecen iguales beneficios y condiciones laborales, a pesar de que existen sectores que son más vitales e importantes que otros. Sin embargo, la medida dispuesta por el gobernador genera desde el inicio diferencias.
Los pedidos de los trabajadores no son nuevos, datan desde mucho antes de las elecciones, aunque recién en ese escenario electoral el Frente Cívico planteó posibles soluciones a los requerimientos de algunos sectores de la Administración Pública. Algunos fueron cumplidos a fuerza de voluntad, y con la lucha diaria como medidas de presión por parte de los trabajadores. Otros quedaron y quedarán a la espera de futuras soluciones.
¿Qué pasará con los eternos olvidados del Frente Cívico? Por el momento deberán permanecer a la espera, como desde hace años lo vienen haciendo.