Pasa en toda la administración pública, no solo en la Policía, que las cadenas de mandos están rotas; producto fundamentalmente de la deslegitimidad de las autoridades política del Estado provincial, a consecuencia de la derrota del fatídico 13 de marzo.
Es cierto, es grave lo que pasa en la Policía de Catamarca, donde un comisario amenaza convocar a la plaza a todos los policías activos de franco y de servicio y a retirados para reclamar por el salario policial.
Pero son los agentes policiales de las principales ciudades del interior los que, sin esperar convocatoria alguna, hoy mismo realizarán una movilización en reclamo de mejoras; pacifica por ahora, no con la tensión que tuvo ese desfile en avenida Virgen del Valle en los primeros meses de la gestión de Eduardo Brizuela del Moral, cuando efectivos policiales y sus familias pararon un desfile para hacerle los reclamos en la cara al primer mandatario.
Ahora todo es más grave; sin legitimidad política por la derrota electoral, y lo peor, sin espadas políticas de fuste, el Gobierno radical solo tiene asegurado dolores de cabezas en los días que restan para llegar a diciembre.
En otras ares, en silencio también pasan cosas preocupantes. Hoy en día, los funcionarios del Frente Cívico no pueden dirigir institución alguna. Por eso, varios, inventaron que después del 10 de diciembre próximo ellos, los funcionarios de la gestión de Eduardo Brizuela del Moral, continuaran en sus puestos, con el apoyo del nuevo gobierno kirchnerista. Es una mentirita piadosa, solo como para contener el desmadre.
Pasa también lo político. Un ministro del gabinete provincial, un “pata peronista”, busca ser candidato por la fuerza, no por consenso, en octubre próximo. Como las posibilidades de esa candidatura son magras, el plan B, sería que ese sector abandone el FCS en malos términos y como hijos pródigos cualquiera regresar a la familia peronista.
La situación es compleja, grave si se reconoce que no existe autoridad política en el Estado provincial. El gobernador Eduardo Brizuela, no se sabe bien dónde reside, qué hace, si gobierna o no. Solo se sabe que todo se agrava cada día que pasa hasta llegar a diciembre.