En ingeniería, resiliencia es una magnitud que cuantifica la cantidad de energía por unidad de volumen que almacena un material al deformarse elásticamente debido a una tensión aplicada.
La resiliencia (en ecología) se refiere a la capacidad de las comunidades para absorber (en el sentido de soportar) perturbaciones, conmociones, desastres, etc.
La resiliencia (en psicología) se refiere a la capacidad de las personas o grupos para sobreponerse al dolor emocional para continuar con su vida.
Se ha podido determinar que en las personas culturalmente más evolucionadas o mejor dotadas en materia de conocimientos, la resiliencia funciona con mayor velocidad, Vale decir, que se “sobreponen al dolor emocional” en un lapso menor que el que le demanda a una persona inculta, a un analfabeto o algo similar.
¿Qué tiene que ver la resiliencia con los “futuros derrotados ex funcionarios del FCys?” ¡Casi nada!: a menos de 24 horas del triunfo del FPV del pasado 13 de marzo, los funcionarios del FCyS actuaban como si no hubiesen existido las elecciones y –menos todavía-, que habían perdido irremediablemente el poder político en Catamarca.
La prueba de lo señalado se halla en varias obras de importancia, paradas por falta de pago a los contratistas. Problemas –justificados o no-, por los contratados y sus pretensiones -también justificadas o no-, de pasar a planta permanente.
Reclamos salariales por todos lados, amenazas de paro de la gente de la ex Capresca, un verdadero drama con el suministro de agua en FM Esquiú y la frutilla del postre: OSEP.
El ministro Mario Marcolli dispuso que se practique una auditoría en la obra social que preside el médico Arturo Aguirre, ex ministro de salud y autor de la expresión según la cual, “después de Eva Perón está Brizuela del Moral”. Sinceramente, hacía rato que no accedíamos a un disparate semejante que deja al descubierto la ignorancia del ex ministro con relación a la Señora Evita, su obra, su trayectoria, su generosidad y su carácter. Ocurre que, a veces, la obsecuencia induce a cometer feos derrapes por no decir papelones.
Cabe esperar que la auditoría no se circunscriba a investigar la compra de oncológicos por valor de 60 millones de pesos a una firma inhabilitada. Sería muy conveniente que se investiguen -pero en serio y a fondo-, numerosas derivaciones que se han ordenado utilizando medios foráneos de transporte.
Determinar quiénes se hallan a cargo de la atención del público y a qué se deben las numerosas quejas que genera ese sector. Con bastante ingenuidad, se supone que los empleados de OSEP han de esmerarse en lo tocante a manejar la obra social que comparten con sus pares. Están todos “en el mismo barco”. Pero algo está fallando en OSEP y la auditoría debe averiguar qué es.
Como podrá advertirse en esta apretada síntesis de cuestiones relacionadas con el accionar del Gobierno, “todo está como era entonces” y nadie se calienta preparando la transición.
Por lo visto, no quedará más remedio que asignarles un más que elevado nivel cultural y una preparación sencillamente envidiable ante la evidencia de que los funcionarios se han “resilienciado” a una velocidad fuera de lo común.
Salvo que estén –los funcionarios-, como el “perro a quien otro perro intenta amarlo compulsivamente” y mira para otro lado.