El escándalo mayúsculo que se vivió en el orden institucional a raíz de las estrategias fallidas del FCS para recuperar el control de la Cámara de Diputados, agravó la crisis política que se vive en el oficialismo desde que el 13 de marzo pasado triunfo el kirchnerismo.
Hace falta mucho esfuerzo para encontrar algún vestigio del orden del que se llenó la boca Eduardo Brizuela del Moral y muchos en el oficialismo hasta hace pocos días; no hay orden ni en la gestión gubernamental, ni en el Bloque de Diputados oficialistas, que permanece acéfalo porque nadie quiere hacerse cargo, y ahora tampoco en lo partidario, donde por estos momentos hasta se duda de la realización de la Convención convocada para mañana.
Es que si concreta mañana, sin la presencia de Eduardo Brizuela del Moral, que aunque es visto por todos como el responsable ultimo de todos los males, con la sumatoria de nuevos conflictos y fracasos, nadie se anima a garantizar lo que allí pueda pasar. En voz baja, mascullando la bronca por la suma de fracasos de los que son responsables siempre los mismos, se teme hasta de la integridad de los que se animen a dar la cara del oficialismo.
Lo último que pasó, la irresponsable y peligrosa acefalía en que desembocó la burda maniobra para recuperar la conducción de la Cámara Baja caló hondo y los nervios radicales estallan cuando se conoce que la intentona fue tan irresponsable que ni siquiera se contaba con la seguridad del acompañamiento del diputado de la CPR José “Chichí” Sosa a la hora de la votación en la sesión. Grave, todo, por eso la Convención Provincial, es mejor postergarla.