El final del ciclo gubernamental de Eduardo Brizuela del Moral es, quizás, más pobre de lo que cualquier adversario hubiera deseado. En una reunión con representantes de ASPROSCA (Asociación de Profesionales de la Salud de Catamarca), con su ministro al lado, Mario Marcolli, el primer mandatario anunció que se realizará un censo para determinar la cantidad de personas que se encuentran en situación laboral precarizada.
La promesa del mandatario, apunta a terminar de esclarecer el zafarrancho institucional que se armó luego de que el propio Marcolli anunciara con bombos y platillos el paso a planta de unos 700 trabajadores precarizados del Ministerio que conduce; pero revela el desorden reinante en el área, que impide conocer a ciencia cierta el numero preciso de empleados contratados bajo distintas modalidades.
Cualquier tipo de institución, publica o privada, eso si, medianamente ordenada, sabe con precisión el número de sus empleados, y para eso le basta con revisar una planilla en Excel, pero no es el caso del Ministerio de Salud. El desorden reinante demanda organizar un censo para conocer cuántas y quiénes son las personas que prestan servicios. Increíble, pero cierto.