Un empleado que trabaja como becario, realizó una denuncia penal porque personas desconocidas le falsificaron la firma y cobraron el dinero que le pertenecía. El hecho fue descubierto cuando el trabajador fue a cobrar y la encargada se negó a hacerlo pues le dijo que ya lo había hecho.
La situación sorprendió al empleado, que de inmediato solicitó el cuaderno donde todos los becarios firman antes de pasar a cobrar. Allí pudo comprobar que la firma que figuraba junto a su nombre, no era suya y que alguien la había falsificado.
Tras esto, el beneficiario radicó una denuncia penal en la Unidad Judicial N°3, en contra de autores desconocidos. Igualmente hizo constar que en el IPV no se inició ningún sumario administrativo ni investigación para dar con la persona que cobró el haber, y que a cambio le prometieron pagarle el dinero en dos partes.