Esa liga de expertos en supervivencia sin trabajar, que son los dirigentes de la mayoría de los partidos políticos catamarqueños, terminan dándole el golpe de gracia a la formación política que nos gobernó los últimos 19 años.
Es el peor fin para ese presunto proyecto político amplio que decía ser el Frente Cívico y Social, al que supuestamente apoyaban todo el arco ideológico nacional, de izquierda a derecha; desde el Partido Socialista a RECREAR…todos. Es que así como en las calles o los colectivos sin gente no hay punguistas deseosos de hacerse de una billetera; tampoco los hay en una fuerza política que sin gente no gobiernan, ni gobernarán en el futuro inmediato.
Sin radicales Celestes, Rojos o de cualquier color; tampoco peronistas inorgánicos (patas diabéticas del peronismo según las mesas de los bares céntricos), y ahora tampoco sin socialistas ni otras yerbas termina siendo un fracaso para esa escenografía hueca que se presentaba con todas las ínfulas que se denominaba Frente Cívico.
Es el epilogo definitivo para esa pretensión hegemónica de 20 años más de Frente Cívico; una lástima claro, pero ojalá el ejemplo sirva para todos los que en la borrachera del poder creen, hacen y dicen cualquier cosa.