Esta situación es bastante posible, considerando los logros y beneficios otorgados por el gobierno nacional en materia de contención social, por el amplio apoyo que en marzo obtuvo la gobernadora electa Lucía Corpacci y sobre todo de la atomización, por no decir desaparición, del radicalismo en estas tierras.
Recordemos que el sector interno radical más fuerte en estos momentos es la CPR que conduce José Sosa, que pasó por encima y arrolló a los renovadores, celestes y rojos, antes poderosos mandamases de la masa de afiliados, con la figura del despreciado Alejandro Páez, a su vez casi encolumnado en el Proyecto Sur de Solanas, sello con el cual se quedó con la apetecible intendencia de Andalgalá.
Desde sus rincones, orgánicos, saadistas, pereístas, kirchneristas de paladar negro y varios descolgados, se proponen “trabajar mucho” para que en octubre el peronismo con Cristina y Lucía, obtengan un guarismo histórico.
Consideramos que esta actitud viene a ser el primer paso para la unificación definitiva del peronismo lugareño, luego de muchos años de desencuentro y diáspora. Al menos es lo que está exigiendo la masa de afiliados a quien deben dar respuestas los dirigentes. Lo demás es pura cháchara.