Pero sabemos que el departamento Andalgalá, acaso por una cuestión de identidad y de genética social, plantea de por sí una realidad particular, distinta a la de todos los pueblos vecinos y en ese contexto, la UCR se prepara para gobernar un municipio apetecido por propios y extraños.
Mientras los “cabezones” preparan sus maletas, sus pasajes al exterior o se esconden de eventuales requisitorias de la justicia de la Nueva Catamarca, en esta ciudad, un pequeño sector del radicalismo, llamado Corriente Progresista Radical (CPR), intenta armar un gabinete de gobierno y recibe algunas ideas acerca de cómo gobernar en situación insular.
La Casa Radical por estos días ha sido escenario, luego de muchísimo tiempo de abandono, de importantes episodios, como lo fueron los fallidos intentos de Valeria Cabrera, de asumir como Presidenta de la Juventud Radical, en los que abundaron los cruces de acusaciones y picotazos varios, sin que hasta el momento el hecho haya podido consumarse.
Además, se realizan ahí, semanalmente importantes y nutridas reuniones convocadas por el Presidente Alejandro Páez, en un intento temerario de rearmar el partido en absoluta soledad. Vale como dato que el “conductor” de la CPR, Chichí Sosa, realiza esporádicas visitas que pasan totalmente desapercibidas y opacadas por la luz nueva que tiene Páez hoy.
De más queda comentar que los dirigentes ortodoxos desaparecieron de la escena, seguramente preparándose para un larguísimo invierno, tan largo como el que le tocó vivir a los peronistas durante estos veinte años de marginación que terminan el 10 de diciembre.
Sin embargo, es necesario destacarlo, el ciudadano andalgalense tiene cifradas esperanzas de cambio, puestas en la potencialidad del gobierno que se aproxima y anhela que el intendente nuevo genere vínculos fecundos con el gobierno provincial para que el pueblo de Andalgalá no siga a contrapelo con la situación política provincial y nacional.
Creemos que en la vorágine del caos político e institucional que vive hoy el radicalismo, Alejandro Páez está en óptimas condiciones de intentar el liderazgo provincial porque, al menos ha demostrado que políticamente es absolutamente superior a Martha Grimaux de Blanco y hasta del mismo Brizuela del Moral, convertido en el exacto antiejemplo.
Por de pronto, y hasta que llegue diciembre, en la Casa Radical se siguen haciendo reuniones en las que se charla de las cosas propias, y se produce el reencuentro de los que no estuvieron y ahora quieren volver a estar, protegidos del impiadoso sol del desierto, por esa pequeña sombrita que les brinda la estructura del municipio.