En sus fundamentos, la legisladora señaló que “nuestro poncho artesanal es uno de los símbolos que nos identifica, el que se produce en cientos de talleres domésticos que elaboran magníficas obras recreando y resignificando la tradición cultural de nuestro pueblo, posicionando de ese modo a Catamarca como un espacio único en el mundo”. En tal sentido, remarcó que esta prenda, cuya calidad se reconoce a nivel mundial, es uno de los símbolos de la identidad catamarqueña y forma parte de un patrimonio intangible y cultural digno de resaltar.
Más adelante, la diputada puntualizó que “como herederos de una tradición eminente y antigua que nos hermana a las altas culturas del Ande, reconocemos en el poncho artesanal un signo de nuestro orgullo de pertenecer a un pueblo que callada y pacíficamente defendió su herencia cultural ante cualquier adversidad”.
Por último, subrayó que el poncho es un signo de esa íntima unión entre el hombre (mujer-varón) y la tierra; un signo de que las nuevas generaciones de catamarqueños hacen suyo el milenario arte textil, que se dio ancestralmente en este suelo y que se enriqueció con los sucesivos aportes de la tejeduría del siglo de oro español y de las labores que salieron de las manos de las mujeres inmigrantes italianas, griegas, árabes y hebreas que llegaron a estas tierras en los siglos XIX y XX.