Finalmente fue el ministro Juan Acuña, quien debió dar la cara por las peligrosas fallas en la construcción del Estadio del Bicentenario. Desde luego que el tono usado en una entrevista radial dejo traslucir la bronca por la trascendencia que tuvo la denuncia.
Según el Ministro de Obras Publicas, su área conocía las fallas desde hace “dos meses”, aunque no explicó los motivos de la demora en las correcciones por parte de la empresa. Igual confirmó que las fallas en la construcción de la emblemática obra del gobierno radical será totalmente demolido y reconstruido.
“Estamos haciendo un drama sobre una estructura que no representa ni el 0.3 por ciento del estadio; se está haciendo opinar a gente no idónea en el tema. Tengo la tranquilidad de que el estadio en está en perfectas condiciones” dijo el funcionario.
Como trascendió por la denuncia de los empleados, la tribuna sur, que estaba destinado para el bufet, cedió aparentemente por filtraciones de agua que afectaron los cimientos y se asentó unos 30 centímetros, haciendo inviable su uso. Las pérdidas en cañerías subterráneas –supuestamente nuevas, al igual que el resto de la estructura- habrían provocado el hundimiento y rompiendo la zona circundante.