Materias pendientes que dejará el FCS

Transcurrida la primera quincena de agosto contabilizamos que resta poco menos de cuatro meses para que el actual equipo gobernante haga entrega del mando a la doctora Lucía Corpacci.
sábado, 20 de agosto de 2011 00:00
sábado, 20 de agosto de 2011 00:00

Pensamos que podría resultar un tanto morboso (y cansador) publicar un listado de todas las cosas que quedarán pendientes cuando llegue el 10 de diciembre. Unas más importantes o visibles que otras, pero en absoluto escasas.

Pero hay algunas que no es posible ignorar. Como el acueducto Pirquitas-Capital.  O la línea de Alta Tensión para conectaría con La Rioja. O el edificio de los museos en lo que fuera la cárcel y la restauración de la casona que fuera residencia  del General Octaviano Navarro en calle San Martín al 500.

A veces se tiene la impresión de que en todos estos casos, por un motivo u otro, funcionó el mismo ritmo que caracterizó la obra del Cine Teatro Catamarca. Parece que se inspiraron en la película “De aquí a la eternidad”.

Nuestros lectores conocen de nuestra tendencia por lo aeronáutico y es –precisamente-, sobre la base de ese conocimiento que hemos de obviar el entrar en detalle de “las materias pendientes” del brizuelismo (en retirada) para fijar la mirada en un par de cuestiones a saber: la frustrada compra de un  helicóptero y un reactor de ejecutivos aptas –las dos aeronaves-, para efectuar vuelos sanitarios.

En el caso del helicóptero se había resuelto la compra de un  aparato bi-turbina, apto para operar en altura a partir  que buena parte del territorio catamarqueño se halla en la Cordillera de los Andes,

Con relación al jet, se contemplaba la necesidad de incorporar a la flota actual una aeronave a reacción, con capacidad para 8 o 10 pasajeros y, obviamente, adecuada para traslado de pacientes en perfectas condiciones aprovechando el aparataje existente  y actualmente en uso.

Aceptaremos de  buen grado que nos acusen de fanáticos y cargosos en temas aeronáuticos pero nos resulta imposible soslayar el asunto del estadio del Bicentenario puesto que con la plata gastada en ese emprendimiento, se podía comprar un escuadrón de aeronaves y actualizar la flota de la Dirección Provincial de Aeronáutica cuyos aviones superan los treinta años de antigüedad.

El hecho de que estén en perfectas condiciones de aeronavegabilidad no significa que sean modernos. Sucede que existe una cuestión de “tiempos de vuelo” a partir de que un biturbo como el Cheyenne II tarda 2 horas y diez minutos en trasladar un paciente a Buenos Aires en tanto que un reactor podría demorar    menos de una hora. Es mucha diferencia. Especialmente cuando está en juego la vida de una persona.

La realización exitosa de alrededor de doscientos cincuenta  vuelos sanitarios,  evidencia que hay un equipo integrado por dispositivos adecuados y personal entrenado para cumplir una tarea singularmente compleja y no carente de ocasionales problemas que son superados gracias a la pericia del personal de la DPA.

Recordamos la frustrada licitación para comprara un helicóptero y surge la pregunta ¿Qué pasó con los fondos destinados a esa  compra? ¿Están todavía disponibles o fueron gastados en el estadio?

Causa fastidio advertir que todavía es posible concretar la adquisición de estos dos aparatos pero no pasará nada. Será una de las “materias pendientes” que le dejarán como “pesada herencia” a la doctora Lucía Corpacci y su gente.

Dicen que lo último que se pierde son las esperanzas. Nosotros confiamos en poder alzar la mirada hacía cielo, en el año 2012, para observar el vuelo de un “chopter” o el paso de un jet. Ambos con el escudo de la DPA. Que así sea.

GB

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