Hay algunos que gastan más y muchos otros que invierten menos. Sin embargo, cualquier dirigente con aspiraciones serias de llegar a ocupar una banca legislativa es consciente del dinero que debe desembolsar para la campaña proselitisita y la logística durante los comicios.
Por caso, los acoples oficialistas de mayor peso territorial en la capital hablan de cifras que rondan el $ 1 millón. Y ese monto, en caso de tenerlo, también debe tener un buen destino. Es decir, de nada sirve instalar en la vía pública (con afiches y gigantografías, por ejemplo) un candidato si el día de la votación no se dispondrá de una aceitada maquinaria que traccione votos. Esa "infraestructura" política básica comprende desde un ejército de fiscales propios, autos para trasladar votantes, dirigentes apostados en los barrios para reclutar vecinos, refrigerio hasta bolsones con mercadería.
Fuente: La Gaceta