Si durante estos últimos cuatro años de mandato, la gestión del tal sujeto fue anodina o nula de nulidad total, generada por la permanente ausencia, desde marzo, directamente no volvió nunca más a ver cuáles son las necesidades de la gente que supuestamente representa.
Es más, se supo hace poco que apenas elegido senador, fijó domicilio en la Capital, limitándose a venir esporádicamente, a juntarse con unos amigotes afines en pensamiento, obra y omisiones.
Lo más graves es que –según nos comentaron algunos que lo escucharon- antes de partir, Scaltritti habría dicho enfurecido y a viva voz, que no vendría más a “este pueblo de m…”, a lo que la población aplaude sin parar desde entonces, total…para lo que sirvió…y lo imagina sumido en la depresión del fracaso, la misma que hoy tienen sobre todo, Brizuela del Moral y Javier Silva.
Pero Andalgalá necesita, y así lo establece la Constitución, un senador. El que hoy no tiene.