Parece que tras una larga y profunda reflexión, Gustavo Jalile descubrió que el Gobernador Brizuela del Moral, a quien hace un año volvió a insultar en público, como tantas veces hizo durante los siete que fue intendente de Valle Viejo, no era tan malo y hoy hasta lo abraza y besa.
Claro, el insulto de hace un año, se enmarcaba en una disputa de tipo jurisdiccional entre el Gobierno provincial y la Municipalidad de Valle Viejo por la Hostería Polo Giménez, en la Cuesta de El Portezuelo.
Desubicado totalmente, Brizuela sostenía que la hostería está ubicada en territorio del municipio de El Alto y que, por lo tanto, la clausura preventiva que le aplicó la comuna chacarera carecía de validez y, peor aún, que constituía un verdadero \"avasallamiento\"; contrariamente el intendente Jalile, ratificaba que contaba con plena competencia para actuar y criticaba, duro, al primer mandatario.
Pasó un año de aquel incidente, el último virulento de una larga serie que se inicio ni bien Brizuela del Moral se hizo cargo de la provincia, y la relación pasa los días más felices, a uno lo motiva su propia candidatura y al otro no quedar, como si ya no lo fuera, como un aguafiestas partidario, porque el 13 de marzo aprendieron que las rupturas empobrecen la base electoral o, como dicen otros, hace aumentar la volatilidad del voto.