Durante los 20 años de FCS paso de todo en Catamarca. Eso debería contar la historia; que amplios sectores de nuestra ciudadanía fueron ganados mediante políticas asistencialistas de repartos y dádivas; que los dirigentes opositores que se animaron a ir contra los Castillo y Brizuela fueron perseguidos e intimidados, y que sufrieron toda clase de represalias (por supuesto, esos dirigentes hoy no están), o que los principales multimedios que hoy buscan reposicionarse, fueron sobornados y neutralizados, de modo que el FCS sólo contó con una oposición en la prensa, que encarnó como pudo Catamarcactual, con defectos y virtudes.
Esa es la pura verdad, que avergüenza decirlo, tanto como que el régimen de años de Arnoldo y Oscar Castillo y Eduardo Brizuela del Moral fueron populares, que contaron con el apoyo popular, del que resultaron beneficiarios solo una clase empresarial que participó de esos bacanales de plata loca de una épocas de bonanza, que lejos de mejorarnos las condiciones de vida a todos, terminó empobreciéndonos más, pero no a los empresarios.
Las mayorías terminarán pagando el error de una u otra forma, pero los empresarios no, porque ya son millonarios y muchos, desde el 13 de marzo a esta parte, comenzaron a despegarse de Brizuela y paralelamente a acercarse a Lucia Corpacci.
Los más desaforados aparecieron en la cena de festejo del FPV, realizada en el local Carrazana, apenas días después del 13 de marzo. Otros aprovechan cualquier ocasión para ir acercando el bochin, convocatorias empresarias, cumpleaños, reuniones sectoriales de campaña, casamientos, lo que sea. Pero los últimos días los acercamientos fueron ya a cara descubierta.
Pasó el lunes en la reunión que organizó el kirchnerismo en El Encuentro. Allí pudo verse varias caras nuevas. Una, tal vez la que más llamó la atención, fue la de un empresario de la construcción, vendedor de autos y corredor de rallys. Estaba a metros de Lucia Corpacci, no por voluntad propia de mantener una prudente distancia, sino porque sencillamente no podía acercársele mas.
No llegó en la poderosa Amarok en la que participó del Dakar, la dejó en un shopping de la zona alta de la ciudad y se coló en el auto de otro empresario. Los presentes que lo observaban, en sorna cementaban que el acercamiento se debía al interés por obtener otro subsidio para correr otro rally. Pero todos caían en la cuenta que en realidad buscaba auxilio para participar de todos los rallys posible, los Dakar también claro.