Por estos días, algunos operadores del electo comentaban en rueda, acerca del “estado calamitoso en que recibirán el municipio, y que esto y que lo otro”, mientras Perea, en uso de sus atribuciones, se propone gobernar hasta el 10 de diciembre, con todo lo que ello significa en cuanto a la toma de decisiones y demás.
La gente común, la que no sabe de intrigas palaciegas ni roscas entre funcionarios, ya percibe que habrá un cambio radical y profundo con la nueva gestión, simplemente porque significa el reemplazo de todos los funcionarios, lo que de por sí anuncia nueva metodología de aplicación y nueva concepción del gobierno. Solamente habría que ver si esa nueva cosmovisión, el único beneficiado será el pueblo y no los funcionarios, que tradicionalmente son privilegiados.
Mientras llega el 10 de diciembre, sería bueno y auspicioso que ambos mandatarios se pusieran de acuerdo de una vez, para asegurar madurez institucional y demostrarle a la gente que representan, que son responsables de sus actos de gobierno.