La legisladora del FCS, Cecilia Porta de Salas, se lamentó ayer por radio de que “miles de catamarqueños estén acogotados” por los actuales intereses que manejan las entidades crediticias, las públicas y las privadas.
Como se sabe, la usura es una lacra que se propagó en nuestra provincia durante el gobierno del FCS, la misma fuerza política que la hizo a Cecilia Porta de Salas, funcionaria y diputada; entonces, para evitar confusiones, convendría que la legisladora explicite qué fue lo que la llevo a integrarse al oficialismo radical.
Tal vez Porta de salas no lo sepa, pero mientras ningún organismo regula y fiscaliza la actividad financiera en la provincia, por la disidía del gobierno brizuelista que integra claro, la voracidad usurera sigue ensañándose con los sectores más desprotegidos de la sociedad, que no pueden ingresar al sistema de créditos bancarios, ni al Credicoop que ella promociona.
La principal omisión del oficialismo pasa por permitir que la innumerable cantidad de financieras instaladas en el microcentro, operen bajo la figura legal de mutuales y cooperativas, lo que les permite contar con códigos de descuento para recibir automáticamente la cuota debitada de sus deudores. Tras esa autorización oficial para que funcionen, no hay lamento que valga.