Un día como hoy de hace 21 años salía de su hogar por última vez María Soledad Morales, la adolescente que apareció tres días después, brutalmente asesinada y mutilada, en un crimen que generaría el proceso más complejo y de mayor repercusión en la historia judicial argentina.
Fue, sin lugar a dudas, el mayor escándalo social de nuestra provincia y rápidamente fue politizado, sin vergüenza alguna, para sacar provecho de la ocasión, por la dirigencia política que luego formaría el Frente Cívico y Social.
Enancados en ese trágico desenlace que tuvo la vida de la joven chacarera, rápidamente llegaron al poder provincial quienes hasta hoy nos gobiernan, haciendo flamear banderas que hoy parecen arriadas definitivamente: justicia para todos, transparencia en el manejo de la cosa publica, combatir el nepotismo, la corrupción y otros tantos malos que se le cuestionaban al gobierno justicialista de aquella época.
Hoy, 21 años después, rige el nepotismo, la corrupción vive su mejor momento y todo lo que hace el FCS es muy poco transparente, mas bien turbio, sobre todo tras la derrota del 13 de marzo pasado.
Quizás, esta deba ser la primera oportunidad en 21 años en que todos podemos conmemorar aquel día cuando comenzaba el calvario de María Soledad Morales, sin resentimiento de ningún tipo, ni la bronca que se atragantaba en muchos por el aprovechamiento descarado de aquella tragedia. Ojalá, aunque ya sin las misas de ocasión en las que se fingía congoja, todos podamos recordar bien a aquella malograda joven catamarqueña.